Opinión

¿No está usted cansado de tanta economía?

José Eugenio Soriano García | Jueves 28 de junio de 2012
Todos los días, a todas horas, sin parar. Así tenemos a las noticias económicas dándonos la matraca sobre lo mal que estamos, lo mal que estaremos y por qué no saldremos nunca de una situación como ésta.

Personajillos del tres al cuarto, recién llegados a cualquier micrófono, pontifican solemnemente sobre nuestra prima de riesgo, sobre las bondades de las agencias de calificación, sobre lo mal que lo hace el Banco de España. Y todo ello, sin decir una sola palabra, además, de exigir responsabilidades y de localizar culpables que puedan ser llevados a la picota, porque, dicen, solo hay que mirar adelante, al futuro, que inmediatamente te dicen que es peor que el presente.

Debo decir que percibo a mi alrededor ya una cierta sensación de fatiga en mucha gente. Gente que querría soluciones claras, que están dispuestos a examinar de cara el presente y sus problemas siempre que se den respuestas y remedios. Por ejemplo, plantear claramente para qué queremos y qué hacen 8000 y pico Ayuntamientos y todos sus políticos; para qué queremos 20 Ministros de Justicia en el Consejo General del Poder Judicial más otros 17 en cada Autonomía; para qué queremos cientos y cientos de parlamentarios a los que no conocemos, no sabemos para qué están ahí, qué hacen y si se puede reducir tan escandaloso número; por qué no se exigen de verdad responsabilidades a los que en muchas Entidades han estado viviendo plácidamente a nuestra costa y siguen haciéndolo en no pocas ocasiones refugiados en Cajas, o en los paracaídas de oro que lograron tras pulirlas ; y así hasta tener un programa medianamente serio de respuestas a las preguntas. También hacer preguntas claras, tales como: ¿y qué hacen los políticos que no se han atrevido a regular con transparencia a las Agencias de calificación, que llegan al bochornoso espectáculo de calificar con A triple a una entidad que quebraba al cabo de una semana y con ella arrastraba al sistema mundial de las finanzas? ¿O por qué no se hizo hace ya muchos años caso al Banco de España cuando advertían sus técnicos que el ladrillo podía acabar con todo y con todos?

Al final, vemos de una parte que las preguntas ni tienen respuesta ni la tendrán y que, como siempre, acaban pagando los pecheros, no los aprovechados. De otro lado, la falta de credibilidad de políticos y de financieros es tan escandalosa que ya ni se tienen ganas de continuar oyéndoles.

La gente, que se hizo esas preguntas y muchas otras parecidas y del mismo tono, probablemente ya se encoge de hombros, sabedora de que por mucho que lo intente no logrará que su voz sea escuchada. Porque la Democracia no ha tenido respuesta a estos problemas. Y es que es necesario que la Democracia, dentro del Estado de Derecho, de respuestas apropiadas a estas incertidumbres o que, simplemente, la resignación, preludio quizás hasta de la violencia, acabe imponiéndose.

No se puede seguir sin explicar las cosas. No sabemos nada. No hay información, ni explicación, ni sabemos siquiera si los que gestionan la cosa pública saben muy bien lo que están haciendo y los datos con los que hacerlo.

Hartura, hartazgo, cansancio. Se empieza a percibir por doquier, por muchos sujetos, que ya están cansados de tener todos los días una enigmática afirmación sobre el diferencial de la prima de riesgo y que no se han cansado de soportar como se les baja el sueldo, sus pensiones se congelan, los impuestos suben.

Se necesita ya explicación y que se sepa por qué lo estamos haciendo tan mal y si las respuestas que arman la contestación son parecidas a las que hemos indicado, de una vez por todas hay que comenzar a identificar esos problemas, aunque la clase política se sienta urgida y tenga que cambiar e, incluso, que hacer algún pequeño sacrificio.

Si no, la situación general será de desilusión, resignación, aguante y conformismo. Que es exactamente como algunos nos quieren tener. No nos resignemos, exijamos explicaciones y que esa demanda se articule efectivamente exigiendo a la clase política respuestas concretas a preguntas concretas.

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