Lunes 02 de julio de 2012
La semana empezaba con el triunfo político de España e Italia en la cumbre europea de Bruselas y acababa con la victoria deportiva de la selección española en la final de la Eurocopa, precisamente ante Italia. Dos países en dificultades que dejaron atrás respectivamente a dos potencias de la talla de Francia y Alemania. De este modo, el fútbol invertía ayer las tornas político-económicas del Viejo Continente y, de paso, llenaba de júbilo las calles españolas.
Nunca hasta hora una selección española de fútbol había llegado tan lejos. Tampoco un pueblo, el español, cainita por naturaleza y más dado a ahondar la zanja que separa las dos Españas que en tender puentes para superarla. Once deportistas han logrado lo que parecía imposible: poner de acuerdo a un país entero en torno a un sentimiento común de alegría y unos colores, los de la bandera, que ayer se exhibían como nunca -y, por fin, sin complejo alguno- por cualquier rincón. Los goles de David Silva, Jordi Alba, Fernando Torres y Juan Mata no sólo le daban a España una triple corona nunca conseguida hasta ahora por nadie -dos Eurocopas y un Mundial en cuatro años- , sino una satisfacción colectiva indescriptible.
Toda España vibra con el éxito de un equipo que, magistralmente dirigido por Vicente del Bosque, ha sabido capitalizar las emociones de un país entero. Ayer no se era de izquierdas o de derechas, ni siquiera del Madrid o del Barça; se era de la selección española y se sentía el orgullo de ser españoles. Sin etiquetas ni distinciones. Por una vez, una España abrazó a la otra, demostrando que el entendimiento es posible si hay voluntad de por medio. El país necesitaba una alegría semejante y hoy toca exteriorizarla como merece la ocasión. Porque el triunfo de la selección es el triunfo de todos. Igual que el de Rafa Nadal. O el de Pau Gasol. O Alberto Contador. O tantos otros que han llevado al deporte español a lo más alto del mundo. Y en todos ellos, un denominador común: responsabilidad, trabajo y dedicación, sencillez y espíritu de superación. Valores que bien merece la pena potenciar.
TEMAS RELACIONADOS: