Opinión

Crisis en Paraguay

Sadio Garavini di Turno | Martes 03 de julio de 2012
La destitución del Presidente Lugo de Paraguay hay que tratar de analizarla objetivamente, poniendo a un lado la ínfima calidad moral del personaje y la apreciación sobre sus simpatías políticas e ideológicas.

Desde el punto de vista jurídico, no hay ninguna duda de que la Constitución paraguaya, en su artículo 225, otorga al Congreso, con mayoría de dos tercios en ambas cámaras, la facultad de destituir al Presidente de la República por “mal desempeño de sus funciones”, entre otras causales. La destitución fue aprobada por alrededor del 97% de los congresistas. Es evidente que Lugo había perdido prácticamente todo apoyo parlamentario y que su capacidad de gobernar eficazmente, durante el último año de su mandato, era sumamente precaria.

En la mayor parte de las Constituciones, en países con sistema de gobierno presidencialista, el proceso de destitución de un Presidente involucra a los otros dos poderes clásicos del Estado el legislativo y el judicial, porque generalmente la causal típica para la destitución es la comisión de un delito. La Constitución paraguaya, en cambio, al permitir la destitución por simple “mal desempeño de sus funciones” le da sólo al Congreso la potestad de juzgar políticamente al mandatario, potestad parecida a la que tienen los congresos en el sistema de gobierno parlamentario. En otras palabras, se trata de un juicio exclusivamente político y cualquier Presidente paraguayo que tenga en contra dos tercios del Congreso, en ambas cámaras, puede ser destituido constitucionalmente. Por tanto, el trágico desalojo de una finca, que terminó con la muerte de 17 ciudadanos entre policías y campesinos, le dio sólo la ocasión para ejecutar una decisión política que la mayoría parlamentaria muy probablemente hubiese implementado de todas maneras en un futuro muy cercano.

Ahora bien, en política no basta tener la potestad jurídica de implementar una decisión, es necesario también proyectar la percepción de que se está ejecutando una acción legítima. Hay que cuidar las formas. En un continente conocido por sus golpes de Estado y “alegres” destituciones de Presidentes, fue un error político grave, por parte de los partidos involucrados, destituir a Lugo en un proceso apresurado y sumario, que ni siquiera alcanzó las 48 horas y creó las condiciones para que en la comunidad internacional se formara la imagen de que el procedimiento no había respetado el “debido proceso” y el derecho a la defensa del acusado. Algunos alegan que la excesiva aceleración del juicio se hizo para evitar la posibilidad de disturbios violentos por parte de partidarios de Lugo. Si Lugo tuviese un fuerte apoyo popular interno y la voluntad de “calentar la calle” no creo que el juicio “express” iba a poder evitar la violencia. La realidad es que Lugo no tiene mucho apoyo popular organizado y, por eso, en un primer momento aceptó con bastante calma el veredicto adverso del Congreso. El error político de la mayoría parlamentaria paraguaya creó las condiciones para que gobiernos, como el de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Cuba, que menos respetan el debido proceso, los derechos humanos y la democracia y que son defensores a ultranza de la soberanía absoluta y la no intervención, asuman ahora el rol hipócrita de abanderados de los pulcros procedimientos democráticos, del Estado de derecho y de la aplicación de clausulas democráticas, como el protocolo de Ushuaia. También a nivel interno, opino que el error político mencionado recupera un poco, aunque no significativamente, la figura de Lugo, que estaba completamente desgastada y huérfana de apoyos relevantes.

Mercosur y Unasur decidieron suspender la participación de Paraguay en las dos organizaciones hasta las elecciones presidenciales del próximo abril. Pero, el gobierno de Franco estará en funciones hasta agosto ¿Qué pasará entre abril y agosto? La OEA, en cambio, espera, para debatir el tema, que Insulza presente su informe. En realidad, la crisis paraguaya se resolverá de acuerdo a la correlación de fuerzas que hay entre los grupos políticos del Paraguay y afortunadamente, no falta demasiado tiempo para abril 2013.

sadiogta@cantv.net ; @sadiocaracas