Opinión

Gogós, demagogos y chupinazos

José Antonio Ruiz | Viernes 06 de julio de 2012
Se acabaron los goles fantasmas. ¿Pero para cuándo el The End de los políticos fantasmones? (…) Lo que va del cepillo profanado de la catedral de Santiago a la partícula de Dios. Apaga y vámonos como al final resulte que somos hijos de un petardazo planetario en lugar de fruto del desliz de una diosa pecadora que mordió la manzana del pecado y nos hizo a todos los mortales Briatores. De códices Calixtinos, electricistas mangantes, bosones, fermiones y aceleradores de bronceados.

Leire Pajín, nuestra Perla del Adriático pasada por Benidorm, carne generosa de tubo catódico, se nos marcha a los Niuyores, más allá de los confines de Ultramar, visto que aquí tiene todo el salazón vendido mientras Carmina no tumbe a Rubalcaba, Tomás Gómez no tumbe lo que todavía queda en pie del partido socialista y Mariano no se tumbe a sí mismo.

Lo malo no es que la chorla diga “adiós” para siempre, sino que amenace con volver, como Urdaci, Laporta, Paris Hilton o mismamente Vicente Fernández con sus mariachis. La zagala deja el escaño con pesar, no porque haya asumido con resignación que el Senado debiera reconvertirse en una discotheque con una pista de baile como la de Fiebre del sábado noche, sino porque no hay más remedio, porque si le cupiese el butacón con reposabrazos en la Samsonite, doy por hecho que lo facturaría junto a la fiambrera rebosante de charcutería y se lo llevaría consigo a The Peppermint Lounge, allí donde Frank Sinatra le cantaba al oído a Marilyn Monroe y donde a Greta Garbo esbozó la única sonrisa de su vida.

Empujada por una tormenta interior irreprimible, asegura con el dulce candor de una novicia que su vocación de siempre ha sido eso que ahora se conoce con el rimbombante señuelo de “cooperación al desarrollo”. Pero para mí que el truco de tan desprendida y sacrificada decisión es contribuir a su propio desarrollo, revival de lo sucedido con su compi Bibiana Aido, aquella moza que impartía doctrina a los lingüistas a cuenta de “los miembros y las miembras de esta comisión”, y que gracias a la enorme generosidad de su padrino Zapatero a cuenta del dinero de todos los contribuyentes, vive como una princesa con despacho oficial en la ONU del mundo mundial.

Sin distingos políticos de ninguna clase, otra go-go dancer que tal baila el Aserejé es Alicia Sánchez Camacho, que ajena al sentido del ridículo ha decidido sumarse a la caterva de cenutrios que insiste en presionar a los jugadores de la selección española de fútbol para que donen la prima por ganar la Eurocopa y hagan el primo, alegando que «sería un gesto de estímulo, apoyo y confianza para las clases medias españolas, que están sufriendo las consecuencias de la crisis». ¡Pero qué enfermiza obsesión tienen algunos a la hora de exigir a otros cómo tienen que disponer de su dinero! ¡Como si no tuvieran el derecho a darle el uso que les salga de la ocurrencia!

La demagogia del poder. Algunos contorsionistas del buen vivir y mejor yantar y pernoctar siguen pensando que esto es el carnaval de Barranquilla. Chupinazo sanferminero de autoestima y encabronamiento. Muchos políticos, sindicalistas, jueces y periodistas llevan camino de desbancar de lo alto del cajón a Terry Grant, el menda que ostenta el récord mundial de conducción en coche marcha atrás.

Como si acabara de leer el último panfleto de Krugman, el presidente de la CEOE ha emplazado al Gobierno a aplicar «medidas dolorosas y difíciles» contra el déficit, convencido de que sólo entrando a matar de una puñetera vez es posible salvar lo que queda de España del «abismo, el precipicio y la muerte». ¡Otro que rebosa optimismo! Pero Juan Rosell ha olvidado matizar a Rajoy que en lugar de seguir apretando la soga al cuello de los diecisiete millones de cotizantes, lo que tendría que hacer es coger el hacha y cortar por lo sano todos los troncos de un elefante (un modelo de función pública insostenible) que se tambalea como un borracho agarrado a una farola cantando Clavelitos.

El PP está legitimado por la fuerza de las urnas -¡qué remedio!- a hacer y deshacer todo lo que le venga en gana. Pero no le asiste ni un ápice de derecho para acometer un segundo arreón de nuevos impuestos, recortes sociales y la madre que los parió sin tener los cojones de enfrentarse con el toro del adelgazamiento de unas administraciones barrigonas y de unos gobernantes sanchopancescos que se lo vienen llevando crudo desde el advenimiento democrático caciquil, ya sea desde el escaño de cualquiera de los tropecientos parlamentos, hasta de los organismos y empresas públicas, catedrales sindicales e instancias político-judiciales comunitarias, nacionales, autonómicas y municipales. No tendría un pase que antes de meternos el rejón a los de siempre no se retrataran aquellos que siempre salen indemnes.

Pero mucho me temo que nos vamos a enterar de lo que vale un peine. El tópico recurrente del “otoño caliente” se adelanta este año al verano. No va a quedar hierba que cortar tras los consejos de ministros que están por llegar con el estío. Es más fácil aprehender las evidencias del bosón de Higgs, que entender lo que pasa en el cerebro de un político, caso de que pase algo, que lo mismo es mucho pensar.
Ya hay lotería de Navidad. ¡Líbrame San Fermín de los malos pensamientos, querido Dioni!

Confieso que he llorado viendo por sexagésima vez Cinema Paraíso: «veinte años viniendo al cine y nunca he visto un beso». (…) Cuánto de mejor nos iría a todos si nos besáramos más.