Sábado 07 de julio de 2012
Soraya Sáenz de Santamaría trazaba ayer las líneas maestras del plan anual de política de empleo para este año, dotado económicamente con una partida de 1.318 millones de euros y con especial atención a dos colectivos especialmente vulnerables: jóvenes y parados de larga duración. Sobre el papel, el plan en cuestión tiene buenos mimbres, por cuanto va focalizado a potenciar la formación de quienes más lo necesitan y, de paso, seguir la senda de la transparencia con el compromiso de justificar cada euro invertido.
No es, por fortuna, ningún otro “plan E”, ni tampoco una dádiva de 400 euros erga omnes, sino dinero público bien invertido. Por el lado del ahorro, y con la vista puesta en el inminente paquete de nuevas reformas, la vicepresidenta hacía mención ayer a los resultados que ya están empezando a dar algunas iniciativas de contención de gasto, como la de la reordenación del patrimonio inmobiliario público. Algo más tardarán en verse los frutos del ajuste autonómico, auténtico paradigma de derroche y, en muchos casos, inutilidad.
Con todo, los mercados esperan mucho más del ejecutivo que preside Mariano Rajoy. La elevada rentabilidad del bono español a diez años y la prima de riesgo nuevamente en niveles de intervención sugieren que la cosmética no es suficiente. Las próximas reformas, pues, s antojan cruciales para el futuro económico del país.
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