Opinión

¿Por qué Rajoy ha subido el IVA pese a estar en contra?

Miércoles 11 de julio de 2012
Durante su comparecencia en el Pleno extraordinario que el Congreso de los Diputados ha celebrado para que el presiente del Gobierno explicara los detalles de la más reciente reunión del Eurogrupo que escribió la letra pequeña de la ayuda al sector financiero español, Mariano Rajoy ha detallado las medidas de ajuste que impondrá en las próximas semanas para reducir el déficit público y cumplir con los compromisos adquiridos con la Unión Europea.

Entre los "recortes de julio" más polémicos anunciados por el jefe del Ejecutivo destaca sin duda la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). El tipo general del IVA subirá del 18 al 21 por ciento, del 8 al 10 por ciento en el caso del reducido, y se mantendrá en el 4 por ciento el tipo superreducido. La polémica entre los ciudadanos, por lo que a su dificultad para llegar a final de mes se añade, y entre los expertos, por lo que a retracción del consumo se vislumbra, crece por las muchas veces que Mariano Rajoy y los más destacados integrantes de su gabinete han repetido que no tenían intención de subir este impuesto sobre el consumo y que eran contrarios a este tipo de medidas impositivas para incrementar los ingresos del Estado.

Tal ha sido la negación del Ejecutivo hasta fechas muy recientes que el presidente del Gobierno ha tenido que justificar la subida del IVA en estos términos: "Yo soy el primero en estar haciendo lo que no me gusta. Dije que bajaría los impuestos y los estoy subiendo, no he cambiado de criterio y no renuncio a bajarlos en cuanto sea posible, pero han cambiado las circunstancias y tengo que adaptarme a ellas".

Según las fuentes consultadas por El Imparcial, no se trata sólo de que hayan cambiado las circunstancias sino que la presión ejercida por la Unión Europea ha sido de tal calibre que Rajoy no ha podido sino ceder en sus posiciones, subir el IVA, esperar a recibir pronto los millones para sanear la parte podrida de la banca y acompañar su cesión impositiva con una revisión integral de la función pública, una racionalización de los gastos en pensiones y dependencias, una rebaja de la prestación por desempleo... Todas medidas dolorosas y polémicas que supondrán un recorte total de 65.000 millones de euros en dos años, pero que no tienen el mismo impacto social que la subida del IVA.

El IVA escuece porque afecta a todos los ciudadanos con independencia de sus ingresos y poder adquisitivo, y nunca ha gustado incrementarlo ni a este Gobierno ni al Partido Popular, pero los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea había puesto su subida como condición inexcusable para abrir el grifo que regará la banca española en dificultades.

Rajoy se ha tragado el sapo, pero ha escupido medio cuerpo. Los 27 consideraban que España tenía demasiadas exenciones y tipos reducidos de ese impuesto (por ejemplo, las actividades que implican derechos de propiedad intelectual no pagaban IVA) y exigían que se aplicara el tipo normal a más sectores y productos además de elevar el impuesto en sus tres variedades (general, reducido y superreducido). El presidente ha subido dos de los tres tipos sin tocar el superreducido para productos de primera necesidad y no ha modificado -de momento- los sectores y productos a los que se vienen aplicando exenciones o tipos reducidos.

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