Opinión

Los malos modos de Andrea Fabra

Domingo 15 de julio de 2012


La bronca política de la semana tenía como protagonista a Andrea Fabra, diputada del PP por Castellón, a la que las cámaras sorprendían espetando un “que se jodan”, según ella destinado a los integrantes de la bancada socialista. Las redes sociales echaban humo pidiendo su dimisión, por cuanto hubo quien dijo que semejante expresión iba dirigida hacia los parados. Este extremo ha sido desmentido por la propia Andrea Fabra, quien ni ha dimitido ni ha pedido disculpas, limitándose a tildar su comentario de “inapropiado”.

Efectivamente, es inapropiado, y mucho más. Supone una falta de respeto manifiesta contra un grupo político cuya razón de ser en la Cámara es la de representar a sus electores, casi ocho millones de españoles. La crítica al adversario es consustancial a la actividad política, y en el fragor de la discrepancia pueden producirse salidas de tono. Sin embargo, este episodio rebasa ciertos límites que no debe nunca traspasar un personaje público. Tiene toda la razón el presidente de los populares valencianos, Alberto Fabra cuando, a propósito del comentario en cuestión, pedía a sus compañeros de partido que se comportasen “siempre de manera ejemplar, sin dar lugar a un solo reproche”. No es, desde luego, una lección de parlamentarismo la que ha dado la señora Fabra. Y su partido debería tomar cartas en el asunto.

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