Opinión

México postelectoral ¿hubo fraude?

Marcos Marín Amezcua | Domingo 15 de julio de 2012
Es muy difícil creer que sí. Sostengo que hay que distinguir varias cosas antes de aseverarlo y no confundir conceptos cuando se analizan las elecciones mexicanas del 1 de julio de 2012. Y es que por no hacerlo, se manipula a la ciudadanía con falacias.

Primero hay que separar nuestras filias y nuestras fobias políticas y no perder de vista el juego del poder que se vale de todo para alcanzarlo, lo que no puede convertir a unos protagonistas de la política en buenos y a otros en malos. Si tenemos claras esas dos cosas, podremos ver la realidad con la cabeza fría. El resultado inevitable es que se difumina el fraude.

Así, aunque la izquierda con López Obrador a la cabeza, se haya organizado para crear células de cuidado del voto, células que reclaman fraude antes de la elección y otras que denuncian compra de votos previos, mediante mecanismos tales como el de entregar tarjetas de compra para supermercados, las cifras que esgrime de 5 millones de votos perdidos por ese medio y otros, dirigidos a favor del candidato del PRI, Peña Nieto, sencillamente no cuadran y no explican a cabalidad y lo saben bien, cómo sucedió el supuesto fraude electoral, dado el cuantioso volumen, comprando votos con la intención de que los electores sufragaran a favor del PRI.

Se trata de 5 millones de papeletas electorales validadas con credenciales de elector y un padrón electoral; son demasiadas y no han podido explicar el nexo: entrega de tarjeta-voto a favor del PRI. No lo explican, pues todos sabemos que el elector suele entrar solo en la casilla (mesa electoral) al símil de cubículo para sufragar y su cabecita puede o no elegir si refrenda su compromiso “comprado” o cambia el sentido del voto. Ahora, partiendo de que el PRI es un partido clientelar antes que ideológico, igual que lo es el PRD de López Obrador, están a espadazos parejos, pues ambos de múltiples formas, han hecho todo para granjearse el favor del elector ¬–entregando despensas, cemento, materiales diversos de construcción– repartiendo dádivas semanas antes de la jornada electoral, práctica perfectamente avalada en la ley mexicana, como que los partidos políticos tienen presupuesto para ganar adeptos de forma clientelar. Así que vociferar en contra está sobrado.

No es aceptado en la ley electoral mexicana hacer campaña el día de la elección o que en ella abiertamente la gente compre voluntades o se ostente con colores partidistas. Pero hacerlo, difícilmente suma 5 millones de votos. No está tan claro que la inducción del voto en días previos, esté penado. Por eso dije que hay que distinguir. Hay una línea delgada entre darte días antes una tarjeta a cambio de que sufragues y otra obligarle a aceptarla y a que se garantice que votarás por el PRI. No hay forma de que suceda de forma automática. Eso es lo que pone en un brete a la izquierda, al no poder probar cómo pudo suceder el fraude, cuando las cifras no le favorecen. Muchos tenedores de tarjetas de compra reconocen que nadie les dijo por quién votar. Y a muchos no les pagaron lo prometido. Merecido.

Lo que sí se puede investigar es si el PRI rebasó los límites legales de gastos de campaña o si se robó urnas llenas el día de la elección. Ambos temas parecen poco atacados lealmente en el recurso de invalidez de las elecciones con visos en su nulidad, interpuesto el 12 de julio por el candidato de la izquierda, recurso que se antoja imposible en su fin de conseguirla, pues tendrían que demostrar bajo los planteamientos arriba señalados, cuando las pruebas son escasas y dispersas, la invalidez del 25% de las casillas electorales violentadas. La izquierda lo sabe.

En ese marco de sensatez hay que advertirlo: las elecciones mexicanas registraron sí, irregularidades, pero su mecanismo general fue tal que difícilmente puede argüirse fraude. Y claro que hubo inequidad en las elecciones, empezando por las vergonzantes encuestas-propaganda a favor del PRI, machaconas para inducir el voto y desanimar a los opositores con resultados que terminaron siendo falsos a juzgar por los números finales. Algo deplorable por ir de alcahuetas del candidato del PRI.

Mas no tengo tan claro el fraude, con el esbozo aquí planteado. Resulta inverosímil. Por ende, tampoco la imposición que clama. Muchos mexicanos le han dado su voto al PRI así sea tapándose la nariz y ciertamente, muchos lo hicieron por cerrarle el paso a López Obrador. No lo hicieron por gustarles el priista Peña Nieto, candidato de muy bajo perfil intelectual y carencias graves como gobernante, ya demostradas en el pasado reciente, en la grisura de su ejercicio en la entidad Estado de México; sino porque no siguieron el canto de sirenas del voto útil en pro de López Obrador para abandonar a la oficialista Vázquez Mota que iba perdiendo. Y era su derecho el hacerlo. Ellos están dentro en esos 5 millones que clama López Obrador sin necesidad de ser comprados. Que no se le olvide. Han votado por el PRI y no por él y no los culpo. López Obrador no se ha podido quitar el tufo de chavista, de factótum de la izquierda y ha dejado claro muchas veces que cumple leyes solo cuando van acordes con su leal saber y entender. Cualquiera se mosquea con semejante prospecto. Yo mantuve mi preferencia por el PAN de Vázquez Mota. No me convencían los otros dos. El priista Peña por ineficaz y López por antidemocrático. Punto.

Se la pongo más fácil para entendernos: es la segunda vez que le sucede a López. Alega robo. Es como si a usted le roban la novia por segunda vez. Ya habla más mal de usted que de quien se la robó. Pero no termina allí mi sarcasmo y mi hilaridad ¿cómo se explica entonces que hubo voto diferenciado, si se supone que se compró la voluntad popular? Es decir, que los electores no votaron en bloque cuando tenían tres papeletas enfrente y a un mismo tiempo (para presidente, diputados federales y senadores). Distinguieron pues, emitieron voto cruzado, razonado y se acordaron que solo les compraron el voto de presidente. Y lo demás era a su antojo, libres de votar en ese mismo instante. Es decir ¿que el PRI estaba interesado en perder todo, pero solo en ganar la presidencia? ¿a que respondió el voto cruzado? ¿cómo explicar que hay estados en donde ganó López Obrador y que no impugnan sus correligionarios ni reclaman fraude? puede observarse lo amañado del proceder.

Es que no sale uno de su asombro. La verdad es que López Obrador ha perdido nuevamente la elección. Ahora tiene un problema severo de cara a los ciudadanos: o deja el paso a verdaderos líderes de izquierda, democráticos, o se enquista en la izquierda y entorpece su saneamiento y evolución necesarios. No espero que el Tribunal Electoral modifique los resultados. Acaso aguardemos una megamulta al PRI y nada más. Peña parece que será presidente, pese a la corrupta camarilla del PRI que lo cobija y ha saqueado a México. Mucha gente ha pasado de López Obrador al final de cuentas y parece que el bodoque todavía no se entera."

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