Cultura

Conversación entre Michel Beaulac y Víctor Ochoa: "En una ópera mi escultura muere con ella"

el escultor diseñará la escenografía de [i]Elektra[/i] en la ópera de montreal

Lunes 16 de julio de 2012
Un paseo por el Retiro en donde se había instalado la inmensa escultura El Zulo, de Víctor Ochoa hizo que, unos meses mas tarde, Michel Beaulac, Director Artístico de la ópera de Montreal, pensara inmediatamente en una posibilidad de escenario para su teatro.


De momento, todo ocurre entre el estudio del escultor y los talleres. “Parece que Michel Beaulac quisiera hacerse escultor, al tiempo que Víctor Ochoa se sumerge en Elektra”, confiesan el escultor Víctor Ochoa y Michel Beaulac, Director Artístico de la ópera de Montreal, en un encuentro con este periódico. Les hemos preguntado sobre el proyecto de la ópera Elektra, de Richard Strauss, prevista para el 2015, en la Ópera de Montreal. Ochoa confiesa que “cada vez que alguien conecta su imaginación con sus obras monumentales y las hace crecer dentro de su mundo se siento halagado y sorprendido”.

¿Qué le atrajo de la escultura de Ochoa y que le hizo asociarla con Elektra de Richard Strauss?
MICHEL BEAULAC: El proyecto de una nueva producción de Elektra en Montreal nació hace unos 15 meses, cuando el maestro Yannich Nezet–Seguin y yo hablamos sobre una futura colaboración después del inmenso éxito que tuvo la ópera Salomé que él mismo había dirigido. La elección de Elektra fue inmediata. El viaje que hice a España el verano siguiente confirmó una decisión que había sido más intuitiva que realista. Cuando vi las primeras esculturas monumentales de Víctor Ochoa me di cuenta de la conexión artística que había entre la fuerza y la energía de sus obras y el gesto musical de Strauss en Elektra, la adecuación entre el ritmo de las expresiones artísticas, su temperamento y voluntad para ir más allá de los límites. Hay algo de monumental en Elektra, un peso de la humanidad que se traduce perfectamente en el bronce y en el aspecto gigantesco de las obras de Víctor Ochoa.



¿Tiene ya una idea de cómo será esa escultura que, por lo que tengo entendido, es monumental?
VÍCTOR OCHOA: Tiene que ser gigantesca, atrapada por su propio tamaño, como le ocurría a Alicia cuando empieza a crecer. De carne, piedra y metal. Una montaña para el delirio, el amor y el horror que gira continuamente destilando toda su arena hasta vaciarse en ese único acto. Desnuda, varón, abrazado a sí mismo….

Una de sus esculturas es justamente el galardón de los premios Valle-Inclán de teatro. Cuéntenos esa estrecha relación que mantiene usted y su arte con el mundo del teatro.
OCHOA: Siento debilidad por aquello de lo que soy incapaz. Música, teatro, religiosidad. He leído en un artículo sobre Blake que la imaginación marca la existencia real de lo humano. En mi caso es completamente cierto y es allí, en lo que fantaseo, donde encuentro la poesía y el drama que alimentan mis esculturas, donde hago las mejores máscaras de mi realidad.

Parece que la experimentación teatral y musical con mayor impacto internacional se desarrolla en Canadá en estos momentos. ¿Cómo son recibidos estos experimentos escénicos en su país?
BEAULAC: El proyecto será presentado en 2015. En el mundo de la ópera es mañana. Tenemos la oportunidad de empezar el trabajo con bastante prontitud lo que nos permitirá conseguir que esa producción se conozca no solamente en Canadá sino que sea representada en España y otros países del continente europeo. ¡Que se casen Montreal y Madrid!, que ese sueño se realice, porque artísticamente hablamos el mismo idioma, a través del teatro, de la escultura, del cante, de la música.



Qué diferencia existe entre una obra, una de sus esculturas, dirigida a las escenas de una obra teatral y su argumento, en comparación con una de sus escultura sin función específica más que la del arte?
OCHOA: Que en una ópera mi escultura muere con ella. Tiene algo de Falla y tendrá los mismos argumentos que la música para la que va a ser creada ¡qué magnífico experimento averiguar si aguanta más el bronce o la evocación!

Elektra, una tragedia griega, compuesta por Richard Strauss, dirección del canadiense Michel Beaulac y escenografía de Víctor Ochoa. Si la globalización parece no conseguirse políticamente, la cultura puede estar dando una lección a la humanidad, ¿no les parece?
BEAULAC:El arte, en todas sus formas y especialmente en estos tiempos difíciles, es claramente una lección dada al mundo socio-económico, porque su misión, su destino, está más allá y por encima de las manifestaciones de lo que llamo la inhumanidad. La misma historia de Elektra es esa: una mujer que, a pesar de vivir en el exilio social y psicológico, sigue luchando por mantener viva la memoria de su padre y logrando al fin vengarse y castigar a quienes lo habían matado. Elektra es fuerza, justicia, fidelidad y sacrificio. ¿Qué nos queda del mundo griego sino su cultura, su arte, su teatro? El mito de Elektra es reflejo de ese hecho porque se sobrepone a la guerra que lo inspiró.

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