Los Lunes de El Imparcial

Federico Martínez Roda: Varela. El general antifascista de Franco

RESEÑA

Domingo 22 de julio de 2012
Federico Martínez Roda: Varela. El general antifascista de Franco. Prólogo de Stanley G. Payne. La Esfera de los Libros. Madrid, 2012. 590 páginas. 25, 90 €

José Enrique Varela ha sido, sin lugar a dudas, uno de los militares más importantes en la Historia de la España del siglo XX. Nacido en San Fernando, provincia de Cádiz, en 1891, de padre militar, luchó muchos años en Marruecos y fue protagonista de la emblemática “liberación” del Alcázar de Toledo, además de ser nombrado como primer ministro del Ejército de Francisco Franco, que le llamaba “Varelita” –el africanismo y muchas otras experiencias los vincularon estrechamente-. Consiguió un par de méritos de notable importancia: se trata del único español que a partir de soldado raso llegó a capitán general, la máxima graduación militar, y, asimismo, el único que ha sido recompensado con dos cruces Laureadas de San Fernando, la más codiciada condecoración militar en España, que obtuvo en 1921 y en 1922 por sus acciones en el protectorado marroquí.

El profesor Federico Martínez Roda acaba de dedicar a José Enrique Varela Iglesias –José o Pepe en la vida pública y Enrique en privado- una interesante biografía, con el título Varela. El general antifascista de Franco. La obra sobresale por la reconstrucción de la vida pública del militar, elaborada a partir de la documentación que se encuentra depositada en el Archivo de Cádiz. En un total de dieciocho capítulos, el autor estudia su formación como militar y su destino en tierras africanas, en donde fue bilaureado y destacó por el enfrentamiento con las Juntas de defensa y la intención de éstas de eliminar los ascensos por méritos de guerra; los viajes de estudio en Francia, Suiza y Alemania; la vinculación con los planes insurreccionales de Sanjurjo, en 1932, y sus contactos con Fal Conde y los carlistas; la participación en el alzamiento de julio de 1936, los enfrentamientos con Queipo de Llano y su actuación en Toledo, Segovia, Brunete o Teruel; su papel al frente del Ministerio del Ejército, entre 1939 y 1942, en especial su defensa de la neutralidad y sus choques con los falangistas, que acabaron organizando un atentado contra él en Begoña, en 1942; y, por último, la etapa en la que actuó como alto comisario en Marruecos, entre 1945 y su muerte, en 1951.

En la obra, en la que se dedica más atención a la etapa 1939-1951 que a la anterior, se insiste en algunos aspectos fundamentales, que han dado lugar, en ocasiones, a discusiones o polémicas historiográficas: la no entrada en guerra de España en la Segunda Guerra Mundial, destacando la influencia de Varela al lado de Franco; la negación del carlismo del militar gaditano, a pesar de la redacción de las Ordenanzas del Requeté y su matrimonio con Casilda Ampuero –los argumentos son convincentes, a pesar del desconocimiento bibliográfico que Martínez Roda demuestra sobre este tema-; o, asimismo, la coherencia de la evolución del biografiado en la Segunda República, puesto que actuó como enemigo de una revolución en marcha –el autor nos recuerda, sin demasiadas explicaciones y excesiva contundencia, que el régimen republicano no fue democrático y que Varela nunca pensó en que estaba atentando contra instituciones democráticas-.

Varela. El general antifascista de Franco es una biografía necesaria. Nos presenta a un militar riguroso y ambicioso, profundamente católico y convencido del papel tutelar de España en el norte de África. Algunos elementos, sin embargo, deslucen la obra. El tono hagiográfico se cuela en algunos pasajes, lo que conduce al autor a infravalorar, por ejemplo, el papel del biografiado en la represión franquista. La exposición es también, a veces, demasiado desordenada y sin pulso narrativo. No obstante, la principal crítica que puede formularse a este trabajo es la falta de vida en sus páginas. La aportación básica de la obra de Martínez Roda, esto es, una riquísima documentación –los apéndices del libro constituyen una buena muestra-, acaba convirtiéndose en el principal de los lastres: el dato y el documento guían el relato, en una opción neopositivista altamente discutible. No se trata de una oposición entre vida pública y vida privada, me parece, como argumenta el autor en el Epílogo, sino entre vida y nota a pie de página. Es una lástima, ya que los elementos estaban ahí y el autor ha hecho un muy meritorio esfuerzo investigador. En cualquier caso, esta biografía de José Enrique Varela nos presenta a un militar nada corriente ni gris, que ha sido hasta hoy demasiado olvidado por la historiografía.

Por Jordi Canal

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