crónica económica
Domingo 22 de julio de 2012
En la semana que concluye este domingo se ha trazado un panorama económico para la legislatura que, o mejora sensiblemente, o colocará a Mariano Rajoy en una tesitura que apenas le va a permitir ganar unas elecciones; no digamos repetir la mayoría absoluta.
Va a ser un largo y caluroso verano. Como fue el del año 2010, cuando empezamos a hablar de la prima de riesgo en los descansos del trabajo, en las reuniones con amigos, en los cafés. Aquél verano fue tan desasosegante que el del pasado año comenzó con quinielas sobre si sería tan turbulento como el anterior. No fue así. Se dijo, en su momento, que la perspectiva de un cambio de gobierno estaba calmando a los mercados. Fue prácticamentr ayer, pero ahora se ve que eran otros tiempos. El estío de 2012 promete convertir el de hace dos años en una serpiente veraniega más.
Aquí se la juega. Especialmente con los presupuestos de 2013. De tener alguna posibilidad de mantener el control del gobierno y no verse obligado a cederlo a Bruselas, este es el último cartucho. Aunque lo aproveche con un recorte drástico del gasto público (algo para lo cual Cristóbal Montoro no está preparado), Rajoy tendrá por delante un panorama muy complicado, que puede echar por tierra sus pretensiones de reelección.
La semana comenzó con las previsiones del Fondo Monetario Internacional. El FMI colocó a España, junto con Italia, en el centro de sus preocupaciones. Grecia está ya tan desahuciada que ha pasado a un segundo plano. Pero la incapacidad del Ejecutivo de tomar las riendas del desfase entre los gastos públicos y los ingresos de las administraciones más la medida del agujero de nuestro sistema financiero nos ponen a nosotros en el disparadero. No es lo único. España, e Italia, estarán el año que viene en recesión. En 2013 la UE y la eurozona crecerán, aunque poco.
Esta ha sido otra de las malas noticias de esta semana. Primero fue el FMI. Luego, el Gobierno. Coinciden en su apreciación de lo que será el futuro de nuestro país. Ambos creen que el PIB decrecerá este año un 1,5 por ciento. Los dos otorgaban para 2013 un crecimiento muy ténue, pero ahora creen que continuará la recesión. De 5 décimas según el Gobierno, de 6 décimas según el FMI. En 2014 el PIB crecerá un 1,1 por ciento según los servicios del Ministerio de Economía, un 1,2 según la organización multilateral.
Más malas noticias que pertenecen a esta semana. El Gobierno cree que este año cerrará con una tasa de paro del 24,6 por ciento. Superior, por tanto, a la que recoge la úlitma EPA, que es del 24,4 por ciento. A partir de ahí, el paro va a bajar. Pero eso no quiere decir que sea una buena noticia. Porque lo hará muy lentamente. Un 24,3 por ciento a finales de 2013, un 23,3 por ciento en 2014 y, atención, un 21,8 por ciento a finales de 2015.
Vamos a detenernos en estos dos últimos datos. Si a finales de 2014 el paro va a estar en el 23,3 por ciento y va a caer un punto y medio en un año, podemos pensar que en marzo de 2015 rondará todavía el 23 por ciento. ¿Porqué señalo ese mes? Porque es cuando se celebrarían las elecciones, si es que Mariano Rajoy aguanta hasta entonces, como creo que lo hará. ¿Una tasa de paro del 23 por ciento no debería ser un buen argumento para no salir reelegido? Pero vayamos un poco más allá. Porque si en ese mes el paro apenas habrá bajado del 23 por ciento, 1) el número de desempleados de larga duración y 2) el número de parados a los que se le haya agotado la prestación será absolutamente pavoroso. Es decir, tendría que haber una recuperación económica global muy potente para que el desempleo en España mejorase lo suficiente como para que, en tercera derivada, se evitase un drama social gravísimo.
Es más, lo importante no es tanto el paro como el empleo. El paro depende también del múmero de prsonas que esté buscando trabajo. La experiencia de los años 80' nos muestra que hay un punto en el que el paro baja pero no porque mejoren los datos, sino porque la gente desiste. Y el empleo necesitaba un crecimiento del PIB de al menos el 2 por ciento para recuperarse. Cabe pensar que la reforma laboral habrá rebajado esa tasa mínima de crecimiento para crear empleo, pero no sabemos si el 1,4 por ciento que espera el Gobierno que crezcamos en 2015 será suficiente.
Por si fuera ello poco, estamos de nuevo en la situación de los años 80' en la que el pago de los intereses de la deuda es tan abultado que pone en peligro la solvencia de nuestro país. El año que viene uno de cada 3 euros de gasto, 38.000 millones de euros, se irán al pago de los intereses. Este año son más de 28.000 millones.
La economía ha sido el gran argumento que ha llevado a Rajoy a La Moncloa, y la economía podría ser el que le saque de allí.
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