Opinión

La entente Chávez - Kirchner

Miércoles 25 de julio de 2012
Hace apenas dos años Fertinitro y Venoco, dos de las petroquímicas más importantes de Venezuela, fueron nacionalizadas. De un tiempo a esta parte atropellos como éste han dejado de ser noticia en un país donde su presidente ha tomado por costumbre apropiarse de aquello que se le antoje, aunque no le pertenezca. Ahora, Chávez anuncia una alianza estratégica con YPF, al tiempo que se permitía amenazar a Repsol sobre la inconveniencia de acudir a los tribunales por el tema de la expropiación de su filial argentina. Si Chávez estima que la nacionalización llevada a cabo por Cristina Fernández de Kirchner se ajusta a derecho, nada ha de temer de los tribunales de justicia. Así, el intolerable chantaje de cuestionar de forma arbitraria las inversiones de la petrolera española en Venezuela es tanto como reconocer el filibusterismo político llevado a cabo desde Buenos Aires y avalado por Caracas.

Es posible que Chávez no alcance a entender bien cómo funciona la economía de libre comercio. Sin embargo, sería muy conveniente para la viabilidad financiera de Venezuela que empezase a hacerlo a la mayor brevedad posible. La crisis energética que padece Venezuela obedece básicamente a una inexistente planificación. En la gestión de los recursos energéticos del país priman más las estrambóticas ocurrencias de Chávez que las necesidades reales de los venezolanos. El gobierno venezolano está en su perfecto derecho de suscribir alianzas petrolíferas con quien estime conveniente. Pero lo que no puede hacer es poner en solfa la seguridad jurídica de los inversores. A Chávez se le consiente demasiado sólo porque tiene petróleo. Y eso es intolerable.