Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 27 de julio de 2012
Imagínense una monjita, puro lirio de estufa, que lee el periódico a un anciano marqués residente en una noble residencia de nobles ancianos, atacado de gota, reliquia veneranda de nuestra última guerra civil. El viejo escucha, poco atento a la política del día, que detesta, pero muy embebido en el encanto de aquella voz de oro y virginal a su lado; de repente, el pobre ángel tartamudea, se detiene, su rostro se enciende en color de rosa, tiembla, de la toca y del rostrillo comienzan a iluminarse perlas de sudor, es tal su vergüenza que le saltan las lágrimas de los ojos, y huye, dejando el inmundo periódico en manos del noble anciano asombrado; o bien ( caso más grave ), la dulce muchachita, delicado paladión de la fe y la moral, en su candor de flor de estufa, no comprende, imagina que aquello es política, y continúa leyendo con su voz de oro, y el venerable anciano, supérstite de la última gran guerra entre españoles, oye de repente salir de los labios de botón de rosa, exabruptos hechos sólo para murmurar en esas canciones sudamericanas, una amalgama torpe de baboserías lúbricas…DIPUTADA DEL PP, JALEANDO A SU LÍDER, VOCIFERA EN EL PARLAMENTO CON LA EXPRESIÓN YUSIVA/VOTIVA “QUE SE JODAN”. Y el anciano marqués cae infartado.
Que se jodan. “Que se jodan”, dicen la ilustrada, delicada y clarissima Dña. Andrea Fabra, representante del pueblo español, cuando Rajoy informa de los recortes que sufrirán los funcionarios y, en general, los empleados públicos. “Que se jodan”, dice la exquisita y spectabilis flabelífera y aplaudidora, corácicamente colácica, Dña. Andrea Fabra, cuando el Presidente anuncia adusto que se ve obligado a subir tres puntos el iva al sufrido y ya hebetado pueblo español, el pueblo sin duda más domesticable que existe. “Que se jodan”, dice con modos nielados de finura Dña. Andrea Fabra cuando Rajoy baja las ya limosneras prestaciones por desempleo a tantos pobres desgraciados que sufren el paro que diseña el gobierno. Que también el hambre es un arma cargada de patriotismo. “Que se jodan”, sí, que se jodan los españoles que han llevado al poder legislativo personas con la superferolítica sensibilidad moral de la morigerada diputada Dña. Andrea Fabra, que todavía le ataca a la Prensa con índice hostil, cándido dedo de pura blancura, gesto inocente que dice sin más “que os den por ahí”, cuando aquélla intenta hacerle algunas preguntas.
Pero este desafío feroz y extemporáneo que Dña. Andrea Fabra ha protagonizado contra la sociedad española, empobrecida por su incompetente y desaprensiva clase política, en absoluto la anatematiza del ámbito político o la expulsa del escaño y del Partido, sino que el PP, buen protector de sus hooligans, la arropa y la defiende. Además es hija, nieta y biznieta de quienes han tenido importantes responsabilidades políticas. La democracia española no tenía todavía su Cayo Marcio Coriolano, despreciador de la plebe, teniendo un amor incontenible al ideal abstracto de Roma, que se resistía con asco insuperable a concretarlo en la ciudadanía, como a tantos patriotas metafísicos ha ocurrido. Hoy España lo ha encontrado en Dña. Andrea Fabra, quien se disculpa con el álibi castizo de que “se le calentó la boca”. Dña. Andrea Fabra o el Cayo Marcio español. En una democracia, que constituye un régimen político que se funda en la oralidad, es decir, en el debate de ideas en el ámbito público, a un político profesional no se le puede calentar la boca; de hecho, es lo único que no se les pude calentar, pues es la boca la que lleva al poder al líder más votado, y lo mantiene en él. Una Democracia no se puede permitir políticos que se le calienten la boca; para eso están las esferas tabernarias, en donde tantos son capaces de salvar la patria de dos patadas, exactamente de dos patadas.
Pero tampoco vamos a linchar aquí a Dña. Andrea Fabra, mujer a la que se le calienta la boca con chatos exabruptos, incompatibles con lo que se gastaron sus padres en su educación, pero cuyo corazón tiende al bien, como lo demuestra su biografía, en la que vemos que en cierta época de su vida marchó al Nepal como colaboradora de la ONG de Madre Teresa de Calcuta. Nadie está diciendo aquí que Dña. Andrea Fabra sea una malvada o incluso una fascista, como se ha llegado a proferir ( a los otros también se les calienta la boca ), sino que es una deslenguada. En cuanto que no existe peor gusto que cuando se están perpetrando los mayores recortes en la Historia de la Democracia Española a los derechos sociales de los grupos más desfavorecidos, que lo están pasando muy mal, Dña. Andrea Fabra salte con el soez e inhumano deseo de “Que se jodan”. No lo podemos permitir. Dña. Andrea Fabra debe abandonar la política por puro decoro, so pena que su permanencia convierta a la ya despreciada casta política, en una oligarquía de barriobajeros cínicos y desaprensivos.
Dña. Andrea Fabra debió quedarse en el Nepal. Allí tendría la felicidad infinita y santa que hoy aquí le ha arrebatado un calentón de su boca, muy propio de mujer ibera auténtica. Lástima que las virtudes en un ámbito pueden ser defectos en otro. Dicho todo lo cual, siempre preferiré con diferencia a una tonta guapa que a los militantes de IU que justifican que no haya libertad en la dictadura comunista de Cuba. Y lo de Andrea Fabra, siendo muy grave, se convierte en un asunto menor ante las frías y despiadadas declaraciones de Cayo Lara ante la muerte extraña de Oswaldo Payá, hombre valiente, religioso y bueno.
Bella de boca de verbo ardoroso que prende los montes, inoportuna palabra que eleva conciencias hipócritas. Los fariseos tendrán su alimento de víctima boba; cae en la trampa el político ignaro de embustes fundantes.