Opinión

Mentiras, Mentiras

Juan José Alonso Millán | Viernes 18 de abril de 2008
Así se llama mi última comedia estrenada en Madrid. Basada en otra función que vio la luz en el año 1974, en el que desaparecido teatro Benavente, con Mari Carmen Prendes y Rafael Somoza, la cual constituyó un éxito de un año en cartel. Más tarde, se montó para la televisión protagonizada por Irene Gutiérrez Caba y Antonio Ferrandis. Es una de mis ochenta obras que más divierte.

El miércoles último se volvió a estrenar, una nueva versión; personajes, situaciones, finales de cuatro, etc, inventados para la ocasión. La comedia ha ganado, al suprimir escenas y cambiar el diálogo. Gracias a un elenco formidable; Silvia Tortosa, la estupenda actriz de siempre, divertidísima, guapa a rabiar y fiel a su personaje. Paco Hernández, nacido y criado a los pechos de José Luis Alonso en el María Guerrero, es el gran actor de tantos éxitos. Alejado de la escena por el doblaje, triunfa en el protagonista de esta función. Está colosal. Perla Cristal, como siempre, simpática, festiva, vuelve a interpretar una comedia mía y yo se lo agradezco. Favio León Muñoz, un descubrimiento. Ignacio Fernández, Félix Granados y Susana Lois bordan los papeles más divertidos de la obra. Además, cantan y bailan. Un primor. Y por último Eva Raboso, guapa, alta y delgada borda su papel, incorporando su personaje nuevo a la comedia. Le auguro un futuro fantástico en la interpretación.

El teatro del Arenal es un local nuevo, grande, luminoso, que consta de varias salas para representar teatro. Una hermosa de cuatrocientas localidades con todos los adelantos técnicos y espacio escénico suficiente para ballet y musicales. Una segunda ideal para comedia, por su aforo y escenario. El espectador está metido casi encima de los intérpretes, la última fila es la novena, se oye y se ve fantásticamente, y una tercera, con mesas y barra tipo café teatro, ideal para pequeños formatos musicales al piano. El teatro del Arenal está decorado como una casa de antigüedades; cuadros, tapices, muebles, bargueños, todo de gran valor.

Se tiene la sensación de que uno ha llegado a un local de no sé qué país, que ama el arte de Talía y busca lo mejor para su público. Esto se debe a que sus empresarios vienen del mundo de los anticuarios; Ramón Cantero y Julián González, chiflados por el teatro, han hecho esta maravilla. ¡Que no se hable nunca más, que los locales de teatro de Madrid están deteriorados! Tengo la certeza, que el teatro Arenal –al lado de la Puerta del Sol, en la calle Mayor- será uno de los teatros más codiciados de la capital. A todos mi agradecimiento.

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