Christina Ochoa López | Jueves 09 de agosto de 2012
El año era 1997 y en salas de cine alrededor de todo el mundo, había un solo título en las marquesinas generalmente acompañado de las palabras; “entradas agotadas” a su lado. La película era TITANIC.
Durante la escena siguiente al hundimiento, la mayoría de los espectadores -o al menos aquellos que supieron contener las lágrimas- simpatizaban con Leonardo DiCaprio cuando su personaje se sacrifica por salvar al de su amada; Kate Winslet. Todos estaban cautivados por la historia de amor...Todos menos uno. El conocido astrofísico Neil De Grass Tyson no era capaz de disfrutar del momento y conectar con la escena porque algo le estaba “sacando de quicio”.
El director James Cameron, reconocido obseso compulsivo, se esforzó en asegurar un acorde histórico en todos los aspectos de la película; desde vestuario a la recreación exacta de la nave en los estudios de 20th Century Fox. Se le escapó uno, y Neil no pudo contener su desaprobación; “Existe únicamente un posible cielo a esas latitudes, en Agosto de 1912. James solo tenía dos opciones de hemisferios: el correcto y el equivocado. ¿Adivina cuál escogieron? Efectivamente. El equivocado.” El fallo fue tal que no solo le fastidió la película a Neil, sino que dada la reputación de perfeccionista del director Canadiense, fue motivo suficiente para sacarlo a la luz cuando ambos coincidieron en un programa de informativos 2 años mas tarde.
Neil dice: “No supe morderme la lengua. Y por imponente que es un hombre como James, le dije porque no me gustó la película. Luego se tomó un minuto y me respondió con un sarcástico: “Gracias. Seguro que si hubiese puesto las constelaciones adecuadas en la escena culminante de mi película hubiese significado 100 millones de dólares más en taquilla.” Y con eso y una risa casi condescendiente se dio la vuelta y se marcho.
Pero resulta que ahora, casi 10 años después de que Jack pereciera lentamente en los brazos de Rose, este año se ha re-estrenado y re-distribuido en 3D la película del TITANIC, con tan solo UN cambio en las 3 horas y quince minutos de la cinta; el cielo de la escena final.
A fecha de hoy, Neil sigue trabajando codo con codo junto a James Cameron como colaborador científico en las producciones de AVATAR 2 y AVATAR 3 para asegurar que la veracidad y exactitud de la ciencia detrás del mundo de Pandora sea plausible. Pero tanto el ojo crítico de Neil como El esfuerzo detallista de James Cameron son incidentes aislados en Hollywood. La excepción y no la norma. El cine americano busca más el efecto que la veracidad. Pero ¿es eso un error? Los críticos a menudo se quejan cuando la película se presenta ante el público como una mera herramienta de evasión a nuestra realidad cotidiana acusando dicho cine de carente de sustancia. Pero ¿debe ser el cine una plataforma para las voces sociales o incluso científicas, o un ejercicio para el uso de nuestra imaginación?
No quisiera llevarle la contraria a una de las mentes científicas más brillantes de los últimos años, pero por muy precisa o interesante que sea una película, si la historia no es capaz de cautivarme, no voy a tragármela entera; e incluso puede que me pierda información fascinante por ello. Pero en cambio, si el cineasta se asegura de que el entretenimiento sea la prioridad número uno de su obra; soy perfectamente capaz de obviar lo lógico, perdonar un fallo o creerme lo imposible e interesarme por temas más profundos, por el mero hecho de estar pasando un buen rato.
Una película reciente que ha sido extremadamente inteligente en tomarse licencias científicas y aun así extender un mensaje valioso es DISTRITO 9. La película es una metáfora para las experiencias de infancia del director durante el Apartheid. Criado en Sudáfrica, Neil Blomkamp quiso mostrarle al mundo su punto de vista pero de manera entretenida. Usando las técnicas de efectos especiales más avanzadas, el director nos presenta unos alienígenas, parecidos a cucarachas gigantes, perseguidos por un gobierno humano xenófobo hacia esta particular raza extraterrestre. La película sirvió de carta de presentación al público general de un tema socialmente y moralmente consciente conocido por pocos jóvenes americanos, y gracias a la historia entrañable de padre e hijo; por el camino acumulo 14 nominaciones al Oscar, ganando 4. Un documental con la misma temática, históricamente verídico jamás hubiese tenido una proyección equiparable.
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