Opinión

ETA, inactiva, pero no disuelta

Viernes 10 de agosto de 2012
A punto de cumplirse diez meses del anuncio de la banda terrorista ETA del cese de sus “actividades”, el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha señalado algunas cosas que merecen reflexión. Fernández Díaz ha declarado que dicho cese es irreversible, y que el “aparato militar” de la banda está inactivo. Asimismo, ha remarcado que, a la vista de la actual situación, el tiempo “nos está dando cada vez más la razón a los que apostamos por la no negociación y se la está quitando a quienes apostaron por el otro modelo” y que, en esta última etapa de la banda, sigue rechazando cualquier negociación con los etarras.

Resulta una buena noticia que el ministro, quien, sin duda, dispone de información fidedigna, esté convencido de la irreversibilidad del cese etarra y que continúe rechazando la negociación. En la posibilidad negociadora, por mucho que a veces esto se quisiera difuminar, se parte de algo inaceptable como es la equiparación de una banda de asesinos y un Estado de Derecho, al que un grupo de terroristas intenta doblegar poniendo cadáveres sobre la mesa.

Ahora bien, este convencimiento no debe ser incompatible, sino todo lo contrario, con no bajar ni un ápice la guardia frente a quienes tanto dolor han causado a la sociedad española y tienen en su siniestro haber cerca de mil víctimas. En cualquier asunto, y, si cabe, mucho más en uno tan sensible como este, no es bueno echar las campanas al vuelo. Es muy cierto que desde que ETA anunció su cese, afortunadamente, no se han producido atentados. Ha dejado de matar, pero estará absoluta y completamente no ya inactiva, sino sin posibilidad de volver a las andadas, cuando se disuelva y entregue el armamento que todavía conserva en una red de zulos.

Nunca se insistirá lo suficiente en que no debe olvidarse que ETA no se ha disuelto y que por ello no hay que relajarse en la lucha contra el terrorismo en todos los ámbitos y dotarla de todos los medios necesarios. Uno de esos ámbitos, de gran importancia, es la cooperación internacional que tan buenos frutos ha proporcionado y que acaba de tener un nuevo éxito con la detención en Reino Unido del presunto etarra Kemen Uranga, que se suma a otras recientes. También es preciso seguir apoyando decididamente a las víctimas y no cejar en el esclarecimiento de acciones criminales etarras aún no resueltas, pues ningún crimen debe quedar impune.

El ministro ha dicho también que lo que tiene que hacer ahora ETA es “interiorizar que ha sido derrotada y disolverse”. ETA, su entorno y toda la sociedad vasca y española deben, en efecto, interiorizar que ha ganado la libertad y perdido la violencia totalitaria. Para que lo interiorice más rápido y con más facilidad, los etarras –y, naturalmente, sus voceros- deben saber con absoluta contundencia que el Estado de Derecho continúa vigilante frente al terror, aunque esté inactivo.

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