Viernes 10 de agosto de 2012
Acaba de concluir en China uno de los juicios que ha despertado más expectación, y no sólo en el gigante asiático, aunque las autoridades han tratado por todos los medios de silenciarlo, y sólo se permitirá a los medios de comunicación dar la versión oficial. Se sentaba en el banquillo Gu Kailai, esposa de Bo Xilai, carismático dirigente caído en desgracia. La acusación que pesaba sobre Gu Kailai era la de asesinato: envenenar al británico Neil Heywood, socio de su marido, a quien estaba facilitando sacar del país ingentes cantidades de dinero negro. Parece ser que el motivo fue que Heywood, tras una acalorada discusión con su socio, amenazó al hijo del matrimonio, Bo Guagua, al que había ayudado a entrar en escuelas británicas de elite. El asesinato fue descubierto por Wang Lijun, jefe de Policía, que huyó y se refugió en un consulado extranjero, cuando el todavía en ese momento poderoso Bo Xilai se percató de que las investigaciones apuntaban a su mujer.
Por su fuera poco, la historia cobra visos de culebrón ya que, según algunos, Gu Kailai -apodada por los medios anglosajones como la “Lady Macbeth” china y caracterizada como inteligente, ambiciosa y fría-, había mantenido relaciones amorosas con su víctima. El juicio, donde la acusada no ha rechazado el cargo que se le imputa, ha concluido sin veredicto, y se sospecha que hay un acuerdo previo –de aquí la aceptación de Gu Kailai del cargo- para que la condena no sea de pena de muerte o cadena perpetua.
Más allá del caso concreto, el suceso revela que algo huele a podrido en China, donde vuelve a ponerse de manifiesto la corrupción que domina en su todopoderoso Partido Comunista, con personajes como esta pareja, y no son los únicos, que amasan fortunas en un país, de cuyo gran desarrollo económico -conseguido por la aplicación de principios no precisamente comunistas-, se beneficia la casta dirigente, que impone al país un régimen siniestro. Un Partido Comunista en el que la lucha por el poder es encarnizada y brutal, y más cuando, como en estos momentos, se prepara la renovación en otoño de su Comité Permanente, donde Bo Xilai aspiraba a entrar.
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