Opinión

Esta incertidumbre que mata

Guillem Rosselló | Viernes 10 de agosto de 2012
Soy de centro, y ya me da igual qué partido o quién esté en el Gobierno de la nación, porque el país y sus habitantes son -somos- mucho más importantes que todos ellos. Y alguien les debería decir, sean quiénes sean, que mucha gente está muy enfadada con su actuación, y yo entiendo ese enfado. Porque demasiados españoles nos sentimos engañados, perdidos, esperando y deseando -ya no somos esos niños pequeños con los que 0nos confunden- que alguien nos diga toda la verdad económica de una vez por todas, porque aunque sospechemos que en cuanto la sepamos dormiremos peor, al menos sabremos a qué nos enfrentamos o de qué morimos. Esta incertidumbre a la que desde hace años estamos sometidos es espantosa. En si día los ciudadanos ya nos hartamos buscando unos brotes verdes que no existían, y ahora andamos como locos buscando en qué lugar se le perdieron, a Mariano Rajoy, las ideas que decía tener para salvar la economía del país, lo más importantes de su programa electoral, lo que le dio la mayoría absoluta. Yo, personalmente, tampoco no sé cuándo se le olvidó aquella frase en la que aseguró que para el PP antes estaba España que Europa. En fin, que entre PP y PSOE, la casa sigue sin barrer y todo huele peor a medida que pasan los días, mucho peor, porque no le vemos una salida a la encerrona. Por si fuese poco, ahora, en el agosto puro, se les ocurre mencionar la necesidad de pedirle a Europa un rescate patrio... blando y, de nuevo, la poco de paz interior conseguida en los sueños de verano, se nos hace trizas. Y de nuevo los españoles tenemos que tragarnos otra realidad que hasta ayer se nos había dicho que era impensable, porque España, se nos aseguraba, es solvente. Lo grave es que llegados a este punto los ciudadanos de a pie ya hemos aprendido, en una dura experiencia vivida, que nada es blando para la clase media; quiero decir que ya sabemos que habrá más paro, menos dinero social, más impuestos para una pequeña y mediana empresa -votantes del PP- que se encuentra totalmente desamparada, más subidas de carburantes, etc. Pero lo que más nos indigna es comprobar que ninguno de los dos grandes partidos políticos -ni aunque el actual gobernador del Banco de España lo mencionase y eso le dignifique- exigen que se busque a los principales responsables del desatino económico -creo que entonces lo llamaban reparto de beneficios, cuando en realidad era la consecuencia del gravísimo despiste -para no usar desagradables adjetivos- de Fernández Ordóñez- para que paguen su parte en esa pesadilla que a la clase media nos está dejando sin sueño de verano y sin sueños. Alguien les debería decir a sus apoltronadas señorías, que ganarían mucho si exigiesen justicia a los que se llevaron los dineros, o que les obligaran, sencillamente, a devolverlos -sería una gran ayuda para salir de la crisis-; como también sería bueno que comprendieran que los ciudadanos ya no somos unos niños sino unos hombres y mujeres que queremos saber toda la verdad y que se haga justicia con todos, porque me temo que mal acabarán la cosas si alguien no se lo dice y siguen tan subidos en una higuera que, harta, se les está rompiendo bajo sus felices posaderas.

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