RESEÑA
Domingo 12 de agosto de 2012
Alejandro Palomas: Agua cerrada. Siruela. Madrid, 2012. 176 páginas. 15,95 €
Tres personajes atormentados protagonizan la nueva novela del escritor barcelonés Alejandro Palomas, autor también de El tiempo del corazón, Tanta vida y El alma del mundo –finalista del Premio Primavera 2011-, entre otros títulos. Serena está casada con Ricardo, en un matrimonio que no puede mantenerse, cercado por la rutina y la cada vez mayor distancia que se establece en la pareja. Serena es violinista y arrastra un pasado de desdicha y de reclusión en sí misma: “La vida en la pecera. Papá y mamá fuera. Serena dentro, con su violín y su silencio.” Al romperse finalmente el matrimonio de Serena –nombre simbólico que manifiesta el choque entre su angustia y su aspiración a la serenidad-, conoce a Isaac, con quien inicia una nueva relación. Isaac, aunque aparentemente más jovial, está marcado por una infancia complicada y un complejo haz de sentimientos hacia su madre. Precisamente, la madre de Isaac, Elsa, es el tercer personaje, que guarda un secreto -relacionado con la muerte de su marido y padre de Isaac-, que motivó su adicción a la bebida.
Después de años y años sin prácticamente comunicación, la madre de Isaac quiere a toda costa llevar a éste a Venecia, para, allí, revelarle ese secreto que la consume y que quizá Isaac intuye, y ansia, y, a la vez, teme saber: “Las cosas que no nos decimos son tan peligrosas como las que no callamos.” Madre e hijo parten a la ciudad italiana y allí se producirá un hecho inesperado –la enfermedad que irrumpe de pronto y sin pedir permiso-, que abre un nuevo escenario vital en los tres, que deberán aceptarse a sí mismos y encontrar en el otro no a sólo fuerzas para no rendirse, sino una cierta tranquilidad: “Trago saliva. Isaac me mira y me llama Venecia y yo sé que, a pesar de su mirada nublada y de su gesto ausente, me está viendo, que me entiende, que s Isaac en toda su grandeza. Que está vivo y yo también. Que esto es la vida. Y que no duele.”
No es la historia, sin embargo, lo importante enAgua cerrada. La trama es mínima y no es ella donde el autor ha puesto su principal interés. Lo decisivo en esta novela es el minucioso y detallado análisis de los sentimientos –muchas veces contradictorios-, y estados de ánimo de los personajes. Análisis que ellos mismos van presentándonos, pues en la novela se alternan capítulos donde hablan en primera persona Serena, Isaac y Elsa, respectivamente, de manera que se construye un caleidoscopio de voces, que evoca, en cierto sentido, Las olas de Virginia Wolf. O, mejor, quizá, una “pequeña sinfonía de emociones”, como el propio Alejandro Palomas ha definido su obra.
Agua cerrada es una novela que alcanza un gran nivel en su carácter de narración poemática, vertida en un lenguaje cargado de lirismo, y donde los sentimientos se deslizan como las góndolas en una Venecia llena de leyenda y poesía.
Por Carmen R. Santos