Jesús Lizcano | Domingo 12 de agosto de 2012
La Economía atraviesa hoy día por graves problemas, tanto como ciencia o cuerpo teórico (Economics), pero sobre todo como realidad económica (Economy). Aunque en el mundo existen recursos humanos, materiales, científicos y tecnológicos más que suficientes para mejorar de forma sustancial la situación económica y el bienestar social de la humanidad, la realidad es que la situación económica de un buen número de países de entre los más desarrollados (entre ellos España) es realmente preocupante, lo cual pone en evidencia la incapacidad de la ciencia económica y de los postulados y modelos actualmente utilizados para hacer frente a esta profunda crisis económica y financiera. Es por ello que muchos se preguntan donde están/amos los economistas, ya que la actualidad de la crisis está ocupada sobre todo por los políticos, los organismos internacionales, y unos ciudadanos cada vez más indignados y deprimidos económicamente, sin que los economistas salgamos apenas a la palestra de cara a proponer posibles soluciones para este importante problema.
El análisis y control de la realidad en las ciencias sociales puede ser más complejo que en otras disciplinas científicas, pero en todo caso parece que algo habría que hacer (o al menos intentarlo) para cambiar y mejorar la realidad práctica de la Economía.
Habría que buscar, por una parte, alguna forma de optimizar los procesos económicos y sus resultados aprendiendo de cómo se optimizan los procesos biológicos, o químicos, por ejemplo. Desde esta perspectiva multidisciplinar, también sería importante buscar la forma de conseguir una verdadera Economía basada en la Evidencia, aprendiendo así algo de la Medicina basada en la evidencia.
O quizá resulte necesario partir de cero, y buscar planteamientos realmente novedosos, siguiendo en alguna medida a Einstein (quien manifestaba que una buena parte de su éxito radicaba en pensar al menos media hora al día de forma muy distinta a los demás).
En todo caso, parece evidente que resulta necesaria una mayor transparencia económica, esto es, en la forma de operar y decidir por parte de las instituciones, y sobre todo en la forma de divulgar los resultados previstos de dichas decisiones. En este sentido, sería necesario, que los expertos de Bruselas, del FMI, etc, explicasen a los ciudadanos los cálculos o simulaciones que supuestamente habrán realizado sobre los efectos positivos de los muy sustantivos recortes que están imponiendo a varios países para combatir la crisis económica; deberían estar obligados a explicar mínimamente los efectos que han previsto de dichos recortes en las empresas, en las familias, en los indices de desempleo, en la demanda interna, en la producción, etc. de esos países, y así nos convenceríamos de que las medidas no se han tomado científicamente a ciegas, e incluso podría haber así un cierto debate social sobre ello (y a lo mejor así incluso muchos economistas despertarían de su letargo).
En este terreno de la transparencia económica, también sería necesario que a los ciudadanos les llegase información sobre el mapa o composición de los inversores (especuladores para muchos) que se están lucrando significativamente de la alta prima de riesgo y los enormes intereses que vamos a tener que estar pagando los ciudadanos de esos países durante muchos años.
En definitiva, la ciencia económica (Economics) necesita el replantemiento de un buen número de sus postulados y fundamentos metodológicos de cara a ser verdaderamente útil a la Economía real y de los ciudadanos (Economy), y para ello resulta necesaria la formulación de nuevos indicadores y sistemas de medición y de diagnóstico económico, nuevos métodos de prevención de las crisis, modelos efectivos de transparencia económica y financiera, así como también el surgimiento de ideas realmente nuevas que puedan cambiar la estancada y lúgubre situación por la que atraviesa la Economía como ciencia.
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