Joaquín Albaicín | Lunes 13 de agosto de 2012
Doy fe de ser asiduo cliente de dos “Mercadona” en Sevilla: el de Plaza de Armas y el próximo a la Torre de los Perdigones. También soy estampa habitual en los “Día” de la Plaza de Gavidia y de la calle Feria, donde naciera Juan Belmonte y a cuyas espaldas sigue viviendo una ilustre dinastía torera: la de “Chicuelo”. Hablo, pues, con conocimiento del percal si expreso mi absoluta perplejidad ante el asalto, en la provincia, a dos supermercados de esta cadena por comandos filobolcheviques. No sé si habrá que ver en los malvados hechos la larga mano de La Habana o la perfidia de los servicios de inteligencia de Pyongyang, mas está claro que los objetivos no han sido bien elegidos.
Porque los langostinos de “Mercadona” están buenísimos, pero son baratísimos. Sabrosísimas y baratísimas son también las ensaladillas de cangrejo. Tiernísimos y baratísimos, los higaditos de pollo. Todo, al alcance de cualquiera de los miles y miles de filobolcheviques subsidiados que viven en Andalucía. Entonces, perpetrar un atraco en un sitio donde te puedes llevar medio kilo de marisco por menos de 4 euros y otro medio de higaditos por 1´60, como que no se entiende.
Entre los dos “Mercadona” que frecuento se alza, en la Plaza del Duque, “El Corte Inglés”, donde suelo comprar la prensa y echar la bonoloto. Y, en su planta sótano, “El Rincón del Gourmet”. Eso ya es otra cosa. Otra presentación, otros precios. Me permito señalar el objetivo a la desarmada guerrilla de Marinaleda, al menos para que sus escuadrones no hagan el ridículo, porque está claro que no se va a desencadenar al dragón de la revolución para hincar el diente a unos sandwiches de “foie-gras” de a 60 céntimos la lata o trincar una barrita de desodorante de 1 euro.
Ante episodios como estos me da, de todos modos, la impresión de que este país no tiene arreglo ni a derechas, ni a izquierdas. Por eso, “El Dioni” sigue siendo “El Dioni”. Un respeto.
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