Opinión

El nieto de Harry S. Truman en Hiroshima

Hidehito Higashitani | Lunes 13 de agosto de 2012
El pasado día 6 de agosto se celebró en Hiroshima el acto conmemorativo del 67 aniversario del lanzamiento de la primera bomba atómica, al que participaron más de 50 mil personas en el Parque de la Paz de la ciudad como todos los años. Estuvieron presentes en el acto el Primer Ministro japonés Yoshihiko Noda y los representantes de 71 países del mundo, entre ellos los embajadores en Tokio de EEUU, de Gran Bretaña y de Francia junto con los representantes diplomáticos de Rusia e Israel, países todos considerados como actuales poseedores de armas nucleares.

El Sr. Kazumi Matsui, alcalde de la ciudad e hijo de una familia víctima de la bomba atómica de 1945, durante su discurso de la ceremonia hizo un llamamiento una vez más a los ciudadanos del mundo para acabar con las armas nucleares y de paso se refirió al accidente de la central nuclear de Fukushima ocurrido hace año y medio para pedir al gobierno japonés un reajuste inmediato en la planificación de la política energética del país, pero sin llegar a exigir la total e inmediata desaparición de las centrales del país.

Aparte de la participación de estas personalidades con carácter oficial, lo que nos llamó mucho la atención y lo que marcó una novedad importante este año fue la asistencia con carácter privado y extraoficial del ciudadano norteamericano Clifton Truman Daniel, nieto de Harry S. Truman, presidente que había sido de EEUU en la última época de la Guerra del Pacífico y que había autorizado el uso de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.

El nieto del Presidente Trumen tiene 55 años y actualmente desempeña un cargo administrativo en el Harry Truman College, uno de los siete colegios universitarios de Chicago lejos de la carrera política que había seguido su abuelo hace más de cincuenta años.

“Desde hace tiempo tenía ganas de visitar y conocer personalmente Hiroshima y Nagasaki,-comenta él- pero por otro lado pensaba que no debería ir a Japón porque estaba casi seguro de que no me iban a recibir bien y que yo iba a ser el objeto de crítica y de reproches de las víctimas de la bomba atómica y de sus familiares. Pero finalmente he decidido realizar este viaje a Hiroshima esta vez gracias al Sr. Masahiro Sasaki, quien me ha sacado de aquellas vacilaciones y me ha hecho cambiar de ideas.”

Clifton Truman Daniel conoció hace dos años en Nueva York a Masahiro Sasaki, director de la Organicacón no lucrativa “Sadako Legacy” con ocasión de la visita que hizo éste para ofrecer unas grullas de papel de ‘origami’ a las víctimas del incidente de las dos torres gemelas neoyorquinas en señal de condolencia por las víctimas del terrorismo y de anhelo por un mundo mejor sin odio ni luchas. Masahiro Sasaki de 71 años es hermano de la conocida niña Sadako Sasaki que había muerto de leucemia a los 12 años de edad en 1955, diez años después de haber recibido las radiaciones atómicas de la bomba estando a sólo 1,5 kilómetro del centro de explosión. Para todos los japoneses el nombre de su hermana Sadako es muy conocido y siempre va asociado con la imagen de sus grullas de papel que se había dedicado a hacer en su lecho de muerte con sus propias manitas como símbolo de su plegaria por la recuperación de la salud de todos los damnificados y por un mundo sin guerras.

Allí en Nueva York, Masahiro Sasaki le convenció a Clifton Truman Daniel de que en Hiroshima hay gente que sabe superar y vencer el sentimiento de odio de antaño y que está dispuesta a establecer nuevos lazos de cariño mutuo, y además le hizo saber que era infundado su temor a que le recibieran mal en Hiroshima y a los posibles reproches de los japoneses. Daniel quedó impresionado por su personalidad y sus ideas y ha tomado la decisión de asistir al acto del 6 de agosto en Hiroshima como un ciudadano americano más y no como nieto del ex presidente de EEUU.

De esta manera el 8 de agosto Clifton Truman Daniel pudo asistir a la ceremonia acompañado de su amigo Sasaki para ofrecer su condolencia a las víctimas de la bomba como un asistente más sin nombre. Comenta él ahora de la siguiente manera:

“Sé que debe haber un sector de gente, a pesar de todo, que no está dispuesta a tolerar mi presencia en esta ciudad de Hiroshima. Pero quiero que sepan que a mi regreso a EEUU me gustaría seguir aportando mi granito de arena por un mundo mejor y para acabar con las armas nucleares. Creo que de esa forma podré corresponder al espíritu de los familiares de las víctimas de la bomba que he conocido aquí en Hiroshima.”

Sí, efectivamente. Estamos de acuerdo en que a estas alturas lo importante es olvidarse del viejo rencor y seguir contando a las nuevas generaciones los desastrosas consecuencias del uso de la bomba atómica para que los ciudadanos de buena conciencia sin nombre puedan trabajar por un mundo mejor para que no se repitan aquellas barbaridades inhumanas.

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