Luis María ANSON | Martes 14 de agosto de 2012
El diario de más copiosa tirada de Axel Springer afirma que Alemania se ha ahorrado 60.000 millones de euros con la financiación de su deuda en los dos últimos años. El acoso a España e Italia ha permitido a Ángela Merkel reducir los intereses que tiene que pagar al entorno del un 1%. Menudo negocio que España e Italia, sus directos competidores, se desangren con intereses que bordean el 7% mientras los alemanes apenas superan el 1%.
Se comprende que Alemania dé largas a una solución definitiva de la actual situación. No le conviene asfixiar a Italia y España pero sí mantener la soga sobre el cuello económico de Roma y Madrid para prorrogar el beneficio actual. Bastaría con que el Banco Central Europeo actuara como un verdadero Banco Central, como la Reserva Federal estadounidense o como el Banco de Inglaterra, y anunciara que se hará cargo de la deuda soberana de cualquier país de la zona euro que sobrepase los 200 puntos básicos, para que el problema quedara zanjado. Ángela Merkel, que manda más en Europa que Hitler en 1941, se resiste a aceptar una solución que permita a las naciones europeas salir del túnel de la incertidumbre y el desgaste.
Los presidentes del Gobierno de España e Italia no se pueden ya andar con medias tintas. Deben exigir a Ángela Merkel un nuevo funcionamiento del Banco Central Europeo y arbitrar un plan B contra las intransigencias germanas. ¿Qué pasaría si España e Italia anunciaran conjuntamente su salida de la zona euro y su alianza económica y monetaria con Inglaterra?
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