Opinión

Juan Diego Flórez en el Real

Antonio López Vega | Sábado 19 de abril de 2008
No es ningún secreto el aplauso que está recibiendo la dirección del Teatro Real en su programación y repartos. Si recientemente era Plácido Domingo el que obtenía el elogio de la crítica por su interpretación de Bajazet en Tamerlando, se espera para finales del próximo mes de mayo al tenor peruano Juan Diego Flórez en el papel de Orfeo en Orphée et Eurydice de Christoph Willibald Gluck.

Las dotes naturales y el bellísimo timbre de la voz de este joven tenor, sólo tiene 35 años, le han llevado a la cumbre de la lírica. Flórez es considerado el mejor representante del repertorio rossiniano. De hecho, el público del Real ya tuvo ocasión de deleitarse con su memorable interpretación de Conde de Almaviva en El Barbero de Sevilla en enero de 2005.

Lo cierto es que la próxima interpretación de Flórez está despertando una expectación inusitada en la crítica nacional e internacional porque, por vez primera, se enfrenta al papel de Orfeo. Gluck enriqueció su partitura más de una década después de su estreno en Viena en octubre de 1762, revisando el papel del protagonista para tenor. Es todo un acierto de la dirección del Real, no sólo contar con algunos de los mejores intérpretes del mundo, sino también ofrecerles retos novedosos.

La llegada de Flórez es un punto y seguido en su relación con el coliseo lírico madrileño. En la programación de la próxima temporada, se anuncia su interpretación como Duque de Mantua en Rigoletto. Será una nueva ocasión para maravillarse con el que Plácido Domingo ha considerado recientemente como el mejor tenor ligero de todos los tiempos.

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