Los Lunes de El Imparcial

Víctor Morales Lezcano: Norte de África. Rebeliones sociales y opciones políticas

RESEÑA

Domingo 19 de agosto de 2012
Víctor Morales Lezcano:Norte de África. Rebeliones sociales y opciones políticas. Diwan. Madrid, 2012. 148 páginas. 14 €

Víctor Morales Lezcano es un viejo conocido para los lectores de El Imparcial. Un buen amigo. Sus columnas nos acercan puntualmente a un escenario, el de la otra orilla del Mediterráneo, que, aunque a menudo obliterado, está ahí, justo al lado. Cerca, muy cerca. Tanto que constituye un terreno de encuentro y de frontera; es decir, tanto el límite exterior en el que nos reconocemos -una suerte de piel colectiva, con su dermis profunda, que no solo nos envuelve sino que conecta con nuestra musculatura en tanto que sociedades- como, por ello mismo, un territorio privilegiado de contacto con el mundo de nuestro tiempo. Empeñados como estamos, a menudo, en vivir de espaldas a ese hecho, ensimismados, Morales Lezcano despliega una labor terapéutica. Él es de la estirpe de quienes procuran que dejemos de mirar hacia otro lado y adquiramos consciencia clara de la trascendencia de tal espacio. Y, con él, de qué somos y de dónde nos encontramos.

Hace exactamente un año, en estas mismas páginas les daba cuenta de las virtudes de Miscelánea mediterránea . Una obra en la cual Morales Lezcano recogía algunos de sus escritos en este periódico digital. Doce meses más tarde, contamos con otro libro de reflexión y de intervención, el que lleva por título, preciso, Norte de África: rebeliones sociales y opciones políticas. Este volumen surge, también, del diálogo previo, científico y sabio aunque sea elaborado en registro periodístico, que Morales Lezcano les propuso semanalmente a todos ustedes con la intención de comprender y explorar las causas y las características del ciclo de levantamientos populares que arrancaron en el tunecino Bulevar Bourguiba y que siguieron, por semanas, reclamando nuestra atención desde la Plaza Tahir, de la Liberación. El nombre no es accidental, ni lo es el hecho de que Morales Lezcano, como siempre, aborde el análisis de estos acontecimientos remitiendo tanto a los determinantes geográficos -espléndidas las líneas destinadas a poner al lector sobre el espacio que habrá de transitar a lo largo de sus aproximaciones; especialmente en referencia a Marruecos- como a una historia que es larga, milenaria, secular y, en materia de revueltas en la región, cíclica y siempre conectada, en sus explicaciones últimas, y en sus pulsiones emancipadoras, a Occidente y, más en concreto, a la Europa mediterránea. En rigor, el ejercicio más inmediato de las columnas, en que información y reflexión se entreveraban, tiene su complemento en Norte de África en un conjunto de ensayos, más ambiciosos, por la propia naturaleza de la empresa, recogidos en las páginas de Revista de Occidente.

El ensayo de Morales Lezcano es docto. Cierto es, así mismo, que en lo que se refiere a las salidas dadas al ciclo de levantamientos populares iniciado entre enero y marzo de 2011 el autor es prudente. O, si lo prefieren, modesto. ¿A dónde nos llevará este ciclo de revueltas primaverales? Pasó la estación del año en la que todo se renueva y las transiciones en estos países están en marcha. Alcanzar la democracia política, abrir las puertas a reformas sociales, mantener las cohesiones de los diversos Estados nación y, en todo caso, avanzar en la medida de lo posible en dinámicas de cooperación regional contando con la movilización de la ciudadanía no son objetivos fáciles, aunque puedan ser urgentes y necesarios. Avanzar en esa dirección querrá decir, como han puesto en evidencia los distintos procesos electorales, contar con la existencia junto a un bloque laico, a menudo desagregado, con un islamismo político, la radicalidad del mismo constituye, en cualquier caso, la expresión última de las voluntades populares.

El pulso sigue abierto. En ciertos segmentos de esa dermis, y de manera difícil de comprender para una mentalidad cerrada a las tradiciones políticas de escenarios tan cercanos como el marroquí, los entresijos del reformismo real nos son en parte, la que es factible, desvelados. En otros, como Libia, primero, y Siria a día de hoy, las rebeliones no tienen ya nada de primaverales. Unas y otras acabarán por modificar, sin que sepamos exactamente cómo puede acabar todo ello, el mapa político de gran parte del mundo árabe y nos son, gracias a este trabajo, más comprensibles. Y ello, si me permiten una consideración final, porque a pesar de su origen no se trata en ningún caso de una obra de ocasión. Ni por la problemática, ni en lo relativo a la manera de abordarla.


Por Ángel Duarte