Opinión

Los defensores de Julian Assange

Martes 21 de agosto de 2012
El bochornoso espectáculo llevado a cabo por Julian Assange y su cohorte de defensores es una burla en toda regla a los fundamentos del derecho. El grupo en sí mismo resulta de lo más variopinto: por un lado, el propio Julian Assange, un personaje que se cree intocable por el hecho de haber sacado a la luz los trapos sucios de medio mundo, más por egocentrismo que por sentido de la justicia. Por otro, su abogado, el ex juez Batasar Garzón apartado de la carrera judicial por cometer delito de prevaricación, el más grave del que se puede acusar a un servidor de la justicia.

Y desde Iberoamérica, gobiernos como los de Venezuela, Ecuador, Cuba o Bolivia, cuyo denominador común son sus alarmantes carencias democráticas y la total ausencia de una justicia independiente, se atreven a poner en tela de juicio el sistema judicial de un país como Suecia y han hecho del asunto una suerte de circo mediático. Si el señor Assange no tiene nada que ocultar, ¿a qué vienen sus reticencias a comparecer ante un tribunal?. Puede que el revuelo de cámaras y titulares en el que tan bien se ha movido siempre su letrado le otorgue notoriedad, pero eso no se traduce en un veredicto de inocencia. Ello sólo se logra dando las oportunas explicaciones en sede judicial, y no en el balcón de una embajada bananera.

TEMAS RELACIONADOS: