Perfiles politicos
Sábado 19 de enero de 2008
EFE (Madrid)
Antes de la Ley de Paridad de Rodriguez Zapatero en el año 2004, tan sólo diecisiete mujeres habían ocupado puestos como Ministras durante casi treinta años de Democracia. La pionera, Soledad Becerril, que llevó la cartera de Cultura en el Gobierno de Calvo Sotelo reconoce que se sintió "sobrecogida" cuando fue propuesta para el cargo. Muchos de los comentarios publicados entonces se centraban en su imagen, "mi manera de vestir reivindicaba el papel de la mujer en la sociedad" recuerda.
A pesar de los años que han trascurrido, en los relatos de otras muchas de las entrevistadas, como Esperanza Aguirre, se quejan de recibir un trato especial a diferencia de sus homólogos masculinos: "A los hombres hay dos cosas por las que nunca les preguntan: ni por su vestimenta ni por cómo concilian. Pienso que no sólo en política sino que en toda la sociedad sigue existiendo todavía un clarísimo residuo machista", afirma Aguirre.
Vida pública y privada
Las ex ministras también recuerdan cómo les ofrecieron el cargo y cuáles fueron sus primeras impresiones al abrir camino en el ámbito político y las dificultades que se presentaban a la hora de conciliar el trabajo con la familia. Ángeles Amador, primera ministra de Sanidad de la democracia, explica lo mal que se compagina una labor tan intensa con tres hijos pequeños.
Matilde Fernández, responsable de Asuntos Sociales con Felipe González, comunicó al expresindente que "ella era una mujer de izquierdas" y que "no pensaba vestir de largo" para acudir a las "absurdas" cenas que le esperaban. Finalmente aceptó el cargo pero era Rosa Conde la que asistía a la mayoría de recepciones a las que Fernández no quería ir.
Conde, que ejerció de Portavoz también con González, y era blanco de chistes por los equívocos en las ruedas de prensa, cuenta que trabajaba en Moncloa más de doce horas diarias, pero aún así sacaba tiempo para atender a sus hijos adolescentes. Objeto de duras críticas fue también Celia Villalobos por ceder el testigo a Ana Pastor, que tras abandonar el ministerio decidió coger un taxi e "ir a comer con unos amigos".
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