Religión

El Papa se despide de EEUU con una Misa multitudinaria

57.000 fieles asistieron

Domingo 20 de abril de 2008
En la ceremonia de despedida en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy, Benedicto XVI hizo un repaso de estos seis días de visita a Washington y Nueva York y mostró su agradecimiento a "las autoridades civiles y voluntarios que han sacrificado su tiempo y energía para asegurar el sereno desarrollo del viaje".

Más de 5.000 católicos le esperaban en uno de los hangares del aeropuerto neoyorquino para despedir al jefe de la Iglesia Católica, para quien un coro interpretó diversos himnos religiosos.

Para el Pontífice, uno de los momentos más "significativos" del viaje fue el discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, y valoró "todo lo que la organización ha logrado para defender y promover los derechos fundamentales de todo hombre, mujer y niño de cualquier parte del mundo".

Alentó, además, a que la ONU continúe "esforzándose sin desfallecer en la promoción de las coexistencia justa y pacífica entre los pueblos y las naciones".

El vicepresidente de EEUU, Richard Cheney, que acompañó al Pontífice en su despedida subrayó que "esta semana ha sido memorable para los estadounidenses", y pidió al Papa, a quien llamó "mensajero de la paz y de la justicia", que tenga a este país en sus plegarias.

Benedicto XVI aseguró que siempre quedará "grabada" en su memoria la visita a la "zona cero", donde se desplomaron las Torres Gemelas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, donde murieron casi 3.000 personas.

"Seguiré rezando por los que fallecieron y por los que sufren las consecuencias de la tragedia que tuvo lugar en 2001, y por Estados Unidos para que el futuro traiga una mayor solidaridad, un creciente respeto recíproco y una renovada fe", afirmó.

El Papa explicó que estos días en Estados Unidos han estado "bendecidos por muchas e inolvidables experiencias del sentido de hospitalidad de los americanos" y agradeció al país "su amable acogida".

El agradecimiento se extendió al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, al vicepresidente, Richard Cheney y a los alcaldes de Washington, Adrian Fenty, y de Nueva York, Michael Bloomberg.

Asimismo, mostró su reconocimiento por haber sido "testigo de la fe y la devoción de la comunicad católica de esta nación" y destacó los encuentros con los líderes de las otras religiones cristianas y otras confesiones.

Benedicto XVI saludó a los miembros de la Iglesia Católica y les alentó a "perseverar dando un gozoso testimonio de Cristo, nuestra esperanza (...) que renueva todas las cosas y nos da vida en abundancia".

Con "God bless America" (Dios bendiga América), una de las frases más a menudo repetida por los estadounidenses, Benedicto XVI terminó su mensaje de despedida de un país, que en esta visita definió como "profundamente religioso".

Multitudinaria Misa en el estadio de los yankees
A su llegada, y en señal de gratitud con sus fieles, el Santo Padre dio una vuelta completa al estadio en el papamóvil para saludar a las personas allí congregadas.Vistiendo una sotana blanca, el Papa ha saludado a sus fieles desde el altar diciendo "El Señor esté con todos vosotros". En la ceremonia, a la que asistieron 57.000 personas, Benedicto XVI lanzó un llamamiento a la unidad de la Iglesia para anunciar con convicción la esperanza y la alegría de Cristo a ese país.

En su última homilía en Estados Unidos, pronunciada en inglés y el español, Benedicto XVI recorrió estos dos siglos en los que la Iglesia Católica ha pasado de ser una pequeñísima comunidad, a tener numéricamente un papel decisivo en la vida de la nación. "Pensemos en las continuas oleadas de emigrantes, cuyas tradiciones han enriquecido mucho a la Iglesia en Estados Unidos. Pensemos en la recia fe que edificó la cadena de Iglesias, instituciones educativas, sanitarias y sociales, que desde hace mucho tiempo son el emblema distintivo de la Iglesia en este territorio", ha recordado el Papa.

Rodeado de una espectacular escenografía, el Santo Padre ha explicado que la Iglesia ha tenido que afrontar, ante todo, el reto que plantean "las tensiones lingüísticas y culturales", como sucedió entre los primeros cristianos de Imperio Romano.

El segundo reto que la Iglesia tiene en el país es el de manifestar el gozo de la fe en Dios, motivo por el cual ha exhortado a los católicos del país a ser "un pueblo de la alegría, heraldos de la esperanza que no defrauda, nacida de la fe en la Palabra de Dios y de la confianza en sus promesas".

Esto, subrayó, "significa superar toda separación entre fe y vida, oponiéndose a los falsos evangelios de libertad y felicidad. Quiere decir, además, rechazar la falsa dicotomía entre la fe y la vida política, pues, como ha afirmado el Concilio Vaticano II, "ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios".

Con "estas bases sólidas", el Papa auspició un futuro de promesas para el cristianismo en el país. "Sólo Dios en su providencia sabe lo que su gracia debe realizar todavía en sus vidas y en la vida de la Iglesia de los Estados Unidos. Mientras tanto, la promesa de Cristo nos colma de esperanza firme", ha declarado.


El Papa visita la zona cero
El papa Benedicto XVI visitó también este domingo la "zona cero" en Nueva York, donde se desplomaron las Torres Gemelas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y allí rezó para que la paz llegue a un "mundo violento".

En el escenario del peor atentado terrorista ocurrido en territorio estadounidense, Benedicto XVI encontró a 24 personas, que representaban a las cerca de 3.000 víctimas del atentado, entre ellas familiares, supervivientes, policías, bomberos y miembros de la protección civil.

El Papa no pronunció ningún discurso, sólo se arrodillo y rezó en silencio, y después dijo una plegaria en la que pidió que la paz llegue "a nuestro mundo de violencia, al corazón de todos los hombres y mujeres y entre las naciones de la Tierra".

En el lugar donde terroristas islámicos hicieron impactar dos aviones contra las Torres Gemelas, rezó además para que retomen la "senda del amor, aquellos cuyas mentes y corazones están nublados por el odio". "Míranos, gente de diferentes creencias y tradiciones reunidos hoy en este lugar, escenario de violencia y dolor increíbles", exclamó el Papa en la "zona cero".

"Abrumados por la magnitud de esta tragedia, buscamos tu luz y tu guía, cuando nos enfrentamos con hechos tan terribles como éste", agregó. "Confórtanos y consuélanos, fortalécenos en la esperanza y danos sabiduría y el coraje para trabajar incansablemente por un mundo en el que la verdadera paz y el amor reinen entre las naciones y en los corazones de todos", concluyó.

Durante el acto, Benedicto XVI encendió una vela por las víctimas.

Rumbo a Roma
Desde el estadio de los Yankees, el Papa se ha trasladado al aeropuerto John Fitgerald Kennedy, donde le saludará el vicepresidente de Estados Unidos, Richard Cheney. El vuelo del Papa ha despegado despegar sobre las 20.30 hora local del domingo (00.30 GMT del lunes) hacia Roma, donde aterrizará a las 10.45 hora local (08.45 GMT) del 21 de abril.



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