Luis María ANSON | Miércoles 29 de agosto de 2012
Está claro que Alemania no quiere pinchar la “burbuja” que tanto daño hace a España y a Italia. Es muy cómodo financiarse al 1% de interés mientras los directos competidores deben pagar entre el 6 y el 7%. Como la fortaleza económica pertenece en la Europa del euro a Angela Merkel, que manda ya más que Hitler, la presión sobre el BCE es permanente. Todo esto entra en la lógica de las relaciones económicas y también de las políticas. Hasta que no se llegue a la unidad fiscal y bancaria en Europa no resultará fácil arreglar las cosas pero el objetivo está claro: el Banco Central Europeo debe actuar como la Reserva Federal en Estados Unidos o el Banco de Inglaterra en el Reino Unido.
A pesar de los condicionamientos alemanes y de la tozudez de Angela Merkel que se opone a que el BCE compre deuda soberana, la política conjunta de España e Italia está consiguiendo modificar las posiciones de algunos dirigentes de la institución bancaria europea. Por el momento se trata de declaraciones tímidas y de gestos enanos. Pero el cambio de rumbo está claro y es de esperar que en unas semanas se modifique la delicada situación actual. Habrá dinero para España, previa petición de Rajoy, una vez conocidas las nuevas exigencias europeas, y el BCE garantizará que concluya la especulación sobre la prima de riesgo de España e Italia que, a temor de la situación económica de ambos países, debería moverse en 200 puntos básicos menos de los que ahora padecen las dos grandes naciones mediterráneas.
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