Economía

La tercera reforma financiera permite la creación del "banco malo" y liquidar bancos inviables

Hasta quince años para deshacerse de los activos tóxicos

Viernes 31 de agosto de 2012
El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes su tercera reforma financiera, que eleva los requisitos de solvencia, contempla segregar los activos tóxicos de las entidades en un "banco malo" y abre por primera vez la puerta a liquidar bancos inviables.

El Consejo de Ministros aprobó hoy su tercera reforma para sanear el sistema financiero, con el objetivo de que sea uno de los "elementos fundamentales para salir de la crisis" y que "no cueste un euro al contribuyente".

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró que "si hubiéramos tenido una norma como ésta, la crisis bancaria española se podría haber abordado de una manera totalmente distinta", por lo que el objetivo de la norma es que "no se reproduzcan crisis que acaban teniendo un coste en la actividad económica y en el empleo".

La reforma, que cumple los "compromisos" acordados con Bruselas para conceder la ayuda de hasta 100.000 millones de euros al sector financiero, tiene como fin que el coste de la reestructuración y liquidación de entidades sea soportada por sus accionistas y bonistas para "minimizar el impacto en los recursos públicos, es decir, en el dinero de los contribuyentes".

Respecto a las novedades de la reforma, De Guindos destacó la creación de un "mal llamado banco malo", que adquirirá activos "no tan malos" de las entidades financieras.

También se aumentará la protección de los inversores minoristas para evitar que se vuelva a producir la comercialización inadecuada de determinados productos, como las participaciones preferentes.

Asimismo, pone coto a las remuneraciones de los responsables de las entidades financieras que necesiten ayuda pública y eleva los requisitos de capital de las entidades.

La nueva norma da amplios poderes al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que pasará a estar controlado por el Gobierno y que podrá actuar tanto en las entidades que sólo necesiten una pequeña ayuda como en las que requieran una profunda reestructuración o una verdadera liquidación.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría sostuvo que la reforma culmina el saneamiento del sector financiero con el fin de "impulsar el crecimiento económico y el empleo" y de "recuperar la financiación y el crédito".

El banco malo comprará a bajos precios para no tener pérdidas
El ministro de Economía, Luis de Guindos, sostuvo hoy que el "banco malo" comprará "fundamentalmente" los activos inmobiliarios que se han adjudicado las entidades financieras, a un precio "reducido" que no les "genere un daño importante" y que permita a la sociedad no tener pérdidas.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, De Guindos aseguró que "el mal llamado banco malo", que asumirá "activos no tan malos", entrará en funcionamiento en noviembre para aislar los inmuebles de las entidades con ayudas públicas.

Tras asegurar que los activos que pasarán a formar parte del banco malo serán "fundamentalmente" los adjudicados, no quiso especificar el detalle y afirmó que el núcleo de las compras será el "crédito promotor problemático", por ser "el activo más tóxico".

En cuanto a los precios de adquisición, el Banco de España será el encargado de fijarlos, aunque serán los "pre-burbuja inmobiliaria", es decir, "los adecuados para que la sociedad gestora sea viable y no genere pérdidas, y que en última instancia no tenga impacto para el contribuyente".

De Guindos consideró que la tarea será "sencilla" dadas las "grandes provisiones" realizadas por las entidades financieras para cubrir la pérdida de valor de esos activos tóxicos.

De hecho, recordó que la reforma de febrero obligaba a las entidades financieras a provisionar el 80 % del valor del suelo que se hubieran adjudicado por el impago de los créditos.

La reforma financiera aprobada hoy por el Consejo de Ministros regula el marco general de funcionamiento del "banco malo", que tendrá un horizonte de actuación de 10 o 15 años.

El capital inicial será aportado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con parte de los 100.000 millones de euros aportados por Bruselas para sanear el sistema financiero.

En cualquier caso, el ministro destacó que la participación del FROB en el banco malo será minoritaria, ya que habrá una mayoría de inversores privados.

El "banco malo" pagará los activos con deuda que será descontable en el Banco Central Europeo (BCE), de forma que las entidades conseguirán así una vía de financiación indirecta.

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