crónica política
Jueves 06 de septiembre de 2012
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha presentado en Bruselas los términos y condiciones del programa de compra de bonos en el mercado secundario, con carácter ilimitado y que afectará a activos de deuda soberana con vencimientos de entre uno y tres años. Una buenísima noticia para España e Italia, que verían sí relajarse la presión que sufren por parte de los mercados, aunque en nuestro caso, según los analistas consultados por este diario, esta medida no signifique otra cosa que España tenga que solicitar el rescate de la UE, y con un problema añadido, anunciado por el propio presidente del BCE, que es “la estricta y efectiva condicionalidad” que se impondrá a las naciones que se acojan a este programa, es decir, el control por parte de la UE de buena parte de su política económica.
Mientras Draghi anunciaba esta medida, en Madrid se reunían el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la canciller alemana, Angela Mérkel, quien ha afirmado sentirse “impresionada por las reformas y su consistencia” emprendidas por el Ejecutivo popular. Aunque los analistas consultados por este diario tampoco dan mucho crédito a la sinceridad de las declaraciones de la dirigente alemana, pues suenan muy parecidas a las que hizo en 2010 sobre la política económica que estaba adoptando José Luis Rodríguez Zapatero, o las que hacho sobre las medidas adoptadas por el Ejecutivo italiano de Mario Monti, país que precisamente no pasa por sus mejores momentos.
Merkel, tras el anuncio del BCE, ha pedido a España y otros países a “hacer sus deberes” y ha afirmado que, respetando la independencia del Banco Central Europeo, “la prioridad es restaurar la confianza en el euro en su conjunto y que se tenga la confianza de que los países van a cumplir sus compromisos”. La canciller no ha querido entrar a valorar las medidas que el Ejecutivo de Rajoy tiene que tomar ahora, aunque ha asegurado que “tengo plena confianza en el presidente del Gobierno español”, aunque no ha dejado de mostrar sus incertidumbres sobre el modelo autonómico español, que se considera como uno de los grandes causantes del enorme déficit público de nuestro país.
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