Domingo 09 de septiembre de 2012
Finalmente será en Madrid donde el magnate estadounidense Sheldon Adelson instale Eurovegas. Se trata de un proyecto que va más allá de “unos cuantos casinos”, como han dicho desde el PSOE, en la medida que implica una fortísima inversión de capital y la creación de miles de puestos de trabajo. Además, el proyecto en cuestión puede convertir a Madrid en la capital europea del truismo de congresos, cuestión ésta sumamente beneficiosa en todos los aspectos. Y no sólo para Madrid, sino para España en su conjunto; exactamente igual que si la elegida hubiera sido Barcelona.
En este sentido, el “ataque de cuernos” de Artur Mas anunciando in extremis una suerte de premio de consolación que oculte su fracaso personal está fuera de lugar. Esperanza Aguirre, en cambio, ha estado mucho más elegante al felicitar a Cataluña sin entrar en polémicas estériles. No así Tomás Gómez ni el PSOE en general, incapaces de reconocer el éxito de un proyecto que generará riqueza y puestos de trabajo. Casi con toda seguridad, si gobernasen los socialistas en la Comunidad de Madrid, todo serían parabienes en lo relativo a Eurovegas. Parabienes que se tornarían en ácidas críticas si Adelson hubiera optado finalmente por Barcelona, que hubiera sido igualmente beneficioso para el país, en general. Lo otro, es aldeanismo. La cuestión ahora es seguir de cerca la puesta en marcha de una iniciativa de la que aún resta mucho por conocerse.
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