Opinión

Venezuela: Elecciones y militarismo

Sadio Garavini di Turno | Lunes 10 de septiembre de 2012
En la recta final de las elecciones presidenciales más relevantes en la historia contemporánea de Venezuela, las encuestas que más han acertado en el pasado predicen un resultado muy parejo entre los dos candidatos, pero con una tendencia más favorable a Henrique Capriles, que ha subido varios puntos en los últimos meses, mientras Chávez aparece estancado en un cada vez más evidente “techo”, que no logra perforar. Además hay que mencionar que los trabajos de campo de las más recientes encuestas se hicieron con anterioridad a las tragedias de la cárcel de Yare y de la refinería de Amuay, que evidenciaron la incapacidad y la irresponsabilidad del gobierno.”Tendencia mata porcentaje” dicen los expertos electorales. Frente a este poco halagüeño panorama, el caudillo parece querer reforzar la imagen que la Fuerza Armada es y será su verdadero punto de apoyo.

Recordemos que el artículo 328 de la Constitución dice: que la Fuerza Armada:"constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, que está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso, al de persona o parcialidad política alguna” Además el artículo 330, prohibe “a los o las integrantes de la Fuerza Armada Nacional participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político". No obstante, Chávez hace ya algún tiempo dijo lo siguiente: “en el mundo militar, patria, socialismo o muerte es el nuevo toque de diana… Es falso que el militar sea apolítico. La institucionalidad fue una manera de asumir una posición contraria al mandato del pueblo. … los oficiales están obligados a levantar la bandera de socialismo o muerte, sin complejos, sin ambigüedades…si alguno se siente incómodo puede tramitar su baja, no tiene cabida en la FAN.”

Pero lo “curioso” es que en este último mes se han multiplicado las actividades de proselitismo político por parte de un grupo de altos jefes militares en el interior de bases y cuarteles venezolanos, a favor del candidato presidencial Hugo Chávez y han aparecido numerosos mensajes descalificativos hacia el candidato de la oposición. Al respecto, la Asociación Civil Control Ciudadano, condenó que “un puñado de generales se empeñe en partidizar la Fuerza Armada Nacional, alentados por el propio Presidente de la República”.

En democracia, las Fuerzas Armadas necesariamente deben ser institucionales, profesionales y sobretodo apolíticas, porque tienen en custodia las armas de la totalidad de la nación, constituyen el brazo armado del Estado, que tiene el monopolio de la violencia legítima. Por tanto, no deben intervenir en la lucha política ya que se convertirían en un partido armado y/o en guardias pretorianas del gobernante de turno. El pretorianismo militar es una característica típica de sociedades dictatoriales, subdesarrolladas y/o semibárbaras, como en la Corea de la dinastía Kim, en la Cuba de Castro y en el Zimbawue de Mugabe. Todas las Fuerzas Armadas de todas las democracias existentes, las Fuerzas Armadas más eficientes y respetadas por sus pueblos, son instituciones profesionales, apolíticas, obedientes y no deliberantes. Son un instrumento del Estado, pero no del gobierno ni, mucho menos, del partido de turno. El militarismo es una degeneración de la profesión militar, una expansión hipertrófica y por tanto patológica de su campo de acción. En la actualidad, las fuerzas armadas subordinadas al poder civil democrático son las fuerzas armadas profesionales y eficientes de los países avanzados. En cambio, el militarismo es una cualidad típica de los países atrasados y de fuerzas armadas de opereta, ineficientes y mayoritariamente corruptas.

Chávez, al perder el apoyo popular, quiere acelerar y profundizar el proceso de convertir a la FAN en su guardia pretoriana. Sin embargo, afortunadamente, la mayoría abrumadora de la FAN entiende que el interés de la institución armada está en el respeto de la Constitución y la voluntad del pueblo.