Opinión

Las preguntas de la oposición

Jueves 13 de septiembre de 2012
En la sesión de control al Gobierno que tuvo lugar ayer en el Parlamento, el PSOE formuló una pregunta pertinente y razonable: hasta qué punto el Partido Popular estaba cumpliendo su programa electoral. Era más una pregunta retórica, a sabiendas de que entre lo que dijo el PP en campaña que iba a hacer -y lo que en ningún caso, tanto o más importante- y lo que ha hecho hay un trecho. Fue, por tanto, una forma de hacer oposición como es debido, fiscalizando los compromisos del partido en el poder y pidiéndoles explicaciones por sus incumplimientos.

Ocurre que dichos incumplimientos se deben, en gran medida, a la herencia recibida de las dos anteriores legislaturas, cuando el PSOE estaba en el poder y Alfredo Pérez Rubalcaba formaba parte del Ejecutivo. Durante demasiado tiempo se ha gastado más de lo que se ingresaba -sólo en 2011, la diferencia en negativo del conjunto de las administraciones públicas fue de 90.000 millones de euros, cifra ésta tan escandalosa como insaumible-, con las consecuencias de todos conocidas. Por el contrario, en ese mismo tiempo no se ha articulado una sola reforma para dinamizar un mercado laboral que destruye más que crea empleo; también ahora todos pagamos esas consecuencias.

Más allá de las dudas de Rajoy –inaceptables, por otra parte- acerca de cuándo ha de pedirse el rescate y su pusilanimidad a la hora de abordar determinados temas, lo cierto es que el Gobierno está haciendo lo posible para revertir la actual situación. Pero no puede hacerlo solo. Los mercados esperan ver una unidad de acción en la clase política española que hasta ahora brilla por su ausencia. Por parte del PSOE, su oposición cerril a prácticamente todo hace un flaco favor a la recuperación de España. Quizá el señor Rubalcaba debería preguntarse si no sería mejor ayudar a reflotar el país -de cuyo hundimiento su partido tiene mucha culpa- que desgastar al Gobierno porque sí.

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