Javier Cámara | Jueves 20 de septiembre de 2012
Siempre es el mismo cuento. No sé quién mete tantas ideas peregrinas en la cabeza de los que se creen defensores de no sé tampoco qué patrias. Desconozco, además, por qué se dejan engañar los que piensan que sus dirigentes van a lograr esa ilusión independentista. Mal los que engañan y peor los que se dejan.
Zapatero hizo soñar a los catalanes que quisieron con promesas que no podía cumplir cuando les dijo que el Ejecutivo central daría por bueno el Estatuto que se aprobara en las Cortes catalanas. ¡Hala, barra libre! ¿Pero qué ingenuo se cree que el presidente de un Gobierno avalaría una ‘carta a los Reyes’ llena de propósitos irrealizables?
El tiempo dejó ver que las fantasías son para el cine y ahora achacan a esos barros estos lodos. Justifican la grandísima movilización por la independencia –que lo fue– con la cruel traición. Pero las cosas son como son y de la misma forma que el Gobierno catalán no quiere oír ni hablar de la independencia del Valle de Arán, España no puede plantearse en modo alguno la separación de nadie, ni de Cataluña, ni del País Vasco, ni de la bella localidad jiennense de Torredonjimeno.
Cataluña forma parte de España porque así lo dice la Carta Magna y tan absurdo es ir a pedirle a Rajoy que rompa con su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución como pensar que seguirá colando la misma cantinela de siempre para conseguir más dinero, que al final es lo único que quieren. ¿O quieren de verdad la independencia?
Lo cierto es que el presidente de los catalanes no termina de aclarar qué es lo que busca. “Pacto fiscal o independencia, un nuevo régimen fiscal o me separo, pero me quiero independizar de todas formas… pero con más dinero. No quiero a España, aunque necesito que me sufrague los gastos”. Artur Mas se ha metido él solo en un lío del que no sabe cómo va a salir. Al final, el más perjudicado por la multitudinaria manifestación fue él. Rajoy ya le ha dicho que ni una cosa ni la otra. Ni Pacto ni independencia.
Y digo yo: si al final Mas llama a los catalanes a las urnas ante la doble negativa gubernamental, ¿qué espera realmente obtener con esta consulta popular? ¿Busca más respaldo? ¿Quiere que le digan ya si hay que pasar de pedir más y más dinero a proponer un proyecto soberanista? ¿Volverá entonces con cara agria a hablar con Rajoy para decirle que quiere un Pacto Fiscal… o la independencia?
Mas se encuentra en la misma tesitura que el actor de ‘Atrapado en el tiempo’, aquella película en la que se celebraba el ‘Día de la marmota’ y en la que Bill Murray vivía una y otra vez el mismo día, siempre lo mismo, hasta el aburrimiento, hasta saber que iba a pasar exactamente en cada momento, hasta desesperarse. ¿Para qué va a celebrar las elecciones, para volver a pedir la independencia o más dinero, para que Rajoy le vuelva a decir que no? Qué despierte Mas y deje de engañarse. La independencia de Cataluña no es viable como no lo es que Punxsutawney se emancipe del estado de Pensilvania (EEUU), ni siquiera a pesar de la extraordinaria influencia de la marmota Phil.
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