América

Los hispanos, ¿el nuevo “lobby” que mueve los hilos en Washington?

Elecciones en EEUU

Domingo 23 de septiembre de 2012
En los últimos años la comunidad hispana en EEUU se ha consolidado como una de las minorías con más peso dentro en ese país con 50,5 millones de ciudadanos. No en vano se ha convertido en el principal blanco de la carrera electoral hacia la Casa Blanca, obligando a la competitiva política estadounidense a hablar español.


Más de cincuenta millones de ciudadanos de origen latinoamericano viven en los Estados Unidos, siendo la comunidad más numerosa y de mayor crecimiento en el país norteamericano según el último censo de 2010. Ellos no van sólo de los inmigrantes que depositaron sus esperanzas en una maleta para perseguir el “Sueño americano”. También son sus hijos y nietos que echaron sus raíces en la tierra de la Libertad, para ser tan estadounidenses como orgullosos hispanos.

Es precisamente hacia este colectivo que se dirige la campaña electoral demócrata y republicana de cara a las generales del 6 de noviembre, en las que el presidente Barack Obama buscará repetir mandato y el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, llegar a la Casa Blanca.

El voto latino se ha convertido en el objetivo a conquistar de estas próximas elecciones, en donde los hispanos son el factor decisivo que determinará quién se sentará o no en el Despacho Oval en los próximos cuatro años.

Según los datos arrojados por el último estudio de la Oficina de Censo de los Estados Unidos y el Centro Hispano Pew; entre 2000 y 2010 el número de jóvenes hispanos con derecho a inscribirse electoralmente pasó de 13 millones a 23 millones, gracias al “baby boom” que en las últimas décadas ha tenido lugar dentro de la comunidad latina.


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El Consejo Nacional de La Raza señala que esto ha influido a que el 74% de los hispanos sean ciudadanos estadounidenses, desestimando el tópico de que latino que vive en EEUU es inmigrante e indocumentado.

Lo que ha hecho que diversas organizaciones latinas, entre las que destacan la Federación Hispana, el Consejo para el Avance de los Latinoamericanos (LCLAA) y la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), iniciasen meses atrás una intensa campaña para la captación de nuevos votantes de cara a estos comicios.

El cada vez mayor número de electores de origen latinoamericano en la nación de la barra y las estrellas, se ve reflejado en el acusado aumento de líderes hispanos dentro del Senado y el Congreso de los Estados Unidos, así como en importantes cargos políticos en estados e instituciones públicas.

Nombres como el del Fiscal General, Alberto Gonzales; el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez; el influyente senador Mel Martínez,- el primer hispano elegido en más de un siglo para dicho cargo-; la Tesorera de Estado, Anna Escobedo Cabral; o la vicepresidenta del sindicato AFL-CIO y vicedirectora del Comité Nacional Demócrata, Linda Chávez-Thompson, encabezan la lista de los hispanos con más peso en Washington.

No en vano tanto Obama como Romney han puesto toda la carne en el asador para cautivar al decisivo voto latino, recurriendo al español como idioma de campaña, algo jamás se ha visto en la historia electoral estadounidense.

Un fenómeno que ha estado presente en la prensa y en las redes sociales, en el que se ha visto a sendos candidatos probar con la lengua de Cervantes, enfrentarse a los influyentes medios de comunicación de habla hispana en ese país y rodearse de figuras y celebridades de esta comunidad a la caza de electores.

Pese a la crisis y a su incapacidad para materializar aún una reforma migratoria, el presidente norteamericano y aspirante a la reelección, sigue haciendo los deberes con este colectivo, acaparando las simpatías de los hispanos con el respaldo de dos tercios de sus votantes. Mientras que su par republicano no termina de colarse y suma entre el 25 y 30 por ciento de la intención de voto.

El patinazo electoral del que fue víctima Romney esta semana tras la difusión de un vídeo en el que se le veía ironizar sobre el electorado hispano, no sólo le ha complicado el panorama, sino que desvela que en Estados Unidos existe todavía una incomprensión sobre la variedad y la complejidad de una población políticamente educada y consciente de sus derechos, que apunta maneras de convertirse en el próximo “lobby” que moverá lo hilos de Washington.


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