Ciencia
Viernes 28 de septiembre de 2012
Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) liderado por su propia directora, María Blasco, ha demostrado en una investigación pionera que la longevidad real de los mamíferos está definida molecularmente por la longitud de los telómeros, una secuencia repetitiva de ADN presente en los extremos de los cromosomas.
Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha descubierto el primer indicador que determina la longevidad de los mamíferos, que parece guardar una relación directa con la velocidad a la que se van acumulando telómeros cortos al final de los cromosomas.
El estudio, liderado por la directora del CNIO, María Blasco, y cuyos resultados se han publicado en la edición online de la revista 'Cell Reports', abre la puerta a la posibilidad de estudiar el efecto real de hábitos de vida como la dieta, el tabaco o el ejercicio sobre la velocidad de envejecimiento.
Los telómeros son unas secuencias repetitivas de ADN que se encuentran en los extremos de los cromosomas, que son los contenedores celulares de la información genética en los seres vivos. Actúan como "capuchones" que protegen el material genético ante cualquier agente que lo pueda dañar y comprometer las funciones de las células.
Hasta ahora, varios trabajos poblacionales de tipo transversal -los que miden la longitud de los telómeros una sola vez en el tiempo a un grupo grande de individuos- han demostrado una relación entre la longitud de los telómeros y el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer.
Según Blasco, en estos estudios se ve que los individuos con telómeros cortos "tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar enfermedades, incluido el cáncer", aunque -ha explicado- "esta información no es aplicable a un individuo en concreto".
Los autores del trabajo dirigido por Blasco han llevado a cabo estudios longitudinales -los que siguen a un individuo en concreto a lo largo del tiempo- de la longitud telomérica en ratones para así determinar un método de predicción real de envejecimiento.
Así, tras recoger muestras periódicas de sangre a un mismo individuo para extraer las células a estudiar, los investigadores comprobaron que los ratones que conseguían vivir más tiempo no eran los que tenían telómeros más largos a una edad determinada, sino aquellos en los que el acortamiento telomérico a lo largo del tiempo era menor.
Por esto, la primera autora del trabajo, Elsa Vera, ha señalado que "lo que importa no es tanto tener los telómeros largos en un momento dado, sino la tendencia o evolución en la longitud de los telómeros a lo largo del tiempo".
El equipo de Blasco propone la utilización de ratones como modelo animal para hacer estudios longitudinales que permitan realizar pronósticos de salud en humanos.
En este sentido, Blasco ha apuntado que "mientras que la longitud de los telómeros en ratones normales es mucho mayor a la de los humanos, nos hemos encontrado con la sorpresa de que la velocidad de acortamiento de los telómeros en ratones es 100 veces mas elevada que en humanos". "Por lo que el antiguo dogma de que los ratones normales no envejecen debido al acortamiento de sus telómeros es falso", ha afirmado.
Este trabajo abre la puerta al estudio de los telómeros para calcular la velocidad a la que envejecen las células y determinar así la esperanza de vida de un organismo en particular y puede ser clave para la prevención de enfermedades o el desarrollo de nuevos fármacos para tratarlas.
TEMAS RELACIONADOS: