Opinión

Iberoamérica a la espera de la Cumbre de Cádiz

Sábado 29 de septiembre de 2012
Una ilusión inunda la atmósfera diplomática latinoamericana con la próxima cumbre iberoamericana, en donde España será el anfitrión. Los cancilleres de la región aprovecharon su paso por la 67 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas para ultimar con el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, el “desembarco” a Cádiz en los días 16 y 17 de noviembre.

El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, ha de tomar el tren de las oportunidades que supone este encuentro, en donde los países de América Latina se muestran ávidos de inversión extranjera y que España debe atender con mimoso cuidado, debido a que necesita urgentemente la entrada de capitales. Un órdago que volvió a lanzar Brasil y compañía, que en el pleno de la ONU no dudaron en poner en la diana a la austeridad europea como blanco de la recesión que sufre la economía mundial.

Para los americanos la solución a la crisis no va de guardar los dólares o euros debajo del colchón, si no de movilizar el dinero en activos que generen más dinero, como diría el gurú de las finanzas, Robert Kiyosaki, autor del best seller “Padre rico y padre pobre”. Pues en esta línea de “autoayuda” empresarial, España debe comenzar a mirar a Latinoamérica como uno de sus activos más valiosos.

España no debe escatimar esfuerzos diplomáticos para hacer que esta cumbre no sólo funcione, si no se convierta en la mejor de su historia, al llevarla a un escenario pragmático y productivo para las partes involucradas, sin caer en el soporífero cliché de la cooperación y la hermanad entre la "Madre patria" y las naciones iberoamericanas.

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