Alemania está presionando para que España dilate la decisión de pedir un rescate. A las fuentes consultadas por este diario se suman varias informaciones en el mismo sentido. La prensa europea recoge este martes que Alemania renueva sus presiones en este sentido.
Mariano Rajoy hace bien en no precipitarse y esperar, aunque se a costa de tensar la situación, siempre que ello resulte en que puede tener cierto control sobre la política económica. Aunque al final dará igual. Estamos viendo en los casos de Grecia y Portugal (también con Irlanda pero menos porque está teniendo más éxito), que la ayuda se ofrece por tramos, y que en realidad, dentro del memorando de entendimiento, hay un toma y daca entre los Estados rescatados y la troika en el cual cada tramo se negocia con más medidas, o medidas más profundas.
Olli Rehn, que visitó el pasado lunes a Mariano Rajoy, al gobernador del Banco de España Luis María Linde, y al ministro de Economía, Luis de Guindos, dio un repaso a la política económica española en tres aspectos. Dijo que la reforma financiera estaba dentro de lo previsto, alabó las medidas de reforma estructural y dijo, sobre la consolidación fiscal, que dependía de la “determinación” del gobierno de Rajoy, que debería adoptar medidas con celeridad y que retrasarlas sólo haría que tuvieran que ser más duras, y apuntó a una reforma concreta: las pensiones.
Recordemos que en el proyecto de Ley de los Presupuestos,
el 38,1 por ciento del gasto está destinado al pago de las pensiones. Y
recordemos los datos conocidos este martes sobre la evolución de la Seguridad Social: 86.174 afiliados menos en septiembre, y un ritmo de descenso que se acelera, hasta el 3,6 por ciento interanual. Hay 2,4 cotizantes por jubilado, pero si quitamos a los parados que están cotizando, esa relación cae a 1,8 trabajadores por jubilado. El Gobierno ha explicado por dónde irán las próximas reformas: acotar en lo posible la jubilación anticipada y la jubilación parcial, una medida esta extremadamente injusta.
Pero Olli Rehn dijo también una cosa importante: La Comisión Europea está preparada para rescatar a España, si nuestro gobierno lo solicita. El INE sitúa el déficit público en el primer semestre del año en el 8,6 por ciento. Tendría que rebajarlo en 2,3 puntos en los seis restantes meses para llegar al 6,3 por ciento. Inviable. El Gobierno está perdiendo las riendas del déficit público. Las previsiones de decrecimiento del -0,5 por ciento que mantiene el Gobierno son ilusorias.
El rescate es inevitable, y la cuestión es, efectivamente, cuándo. Aunque no lo parezca, el Gobierno tiene aún margen; podemos financiarnos con tipos altos durante un tiempo. Pero no es indefinido, como reconoció en la rueda de prensa del pasado jueves el ministro de Economía, Luis de Guindos. Lo propio sería solicitar el rescate a tiempo de introducir todas las exigencias de la Troika en los Presupuestos de 2013, y eso quiere decir que deberá hacerlo a finales de octubre a más tardar, para dar al menos mes y medio al Gobierno para realizar una acción política antes de que el Parlamento lo apruebe, a finales de diciembre.