Miércoles 03 de octubre de 2012
Un portavoz del gobierno iraquí anunciaba recientemente que llevarían a cabo inspecciones aleatorias en los aviones procedentes de Irán y que se dirijan a Siria a través del espacio aéreo del país, por si pudieran trasladar armas. Los aviones en cuestión serían obligados a aterrizar para supervisar su carga. Irak cumple así con la resolución del embargo de armas impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU; embargo que, según todos los indicios, está siendo violando a través de esta ruta aérea.
Esta decisión tiene más trascendencia de lo que parece. En primer lugar, Irak se muestra ante el mundo como un país soberano deseoso de volver a adquirir protagonismo en el concierto internacional a través de su participación en los mecanismos políticos y no por razones estrictamente bélicas o de terrorismo. Y además se posiciona claramente en la cuestión siria, pese a que hasta ahora la neutralidad ha sido -al menos hasta ahora- su postura oficial.
Sin embargo, aquí Irak debe hilar muy fino, pues una parte importante del país es chií que, en consecuencia, apoya a Irán, quien a su vez es un firme aliado de Damasco. De ahí la importancia de este paso. Es vital que Irak empiece a ser noticia más por su actuación a nivel político que por atentados o conflictos religiosos. Implicaría que algo empieza a moverse en pos de un cierto aire de normalidad institucional.
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