Cultura

[i]El fraude[/i]: Richard Gere sin escrúpulos

crítica de cine

Domingo 07 de octubre de 2012
El director neoyorquino Nicholas Jarecki ha elegido a dos pesos pesados de la industria cinematográfica para su primer largometraje, El Fraude, un thriller ambientado en el mundo de las altas finanzas.

Richard Gere y Susan Sarandon encabezan el reparto de una cinta que promete mucho más de lo que al final acaba dando. Porque es precisamente el final donde se produce el momento más decepcionante de un guión que, a todas luces, desaprovecha el incuestionable buen hacer de sus protagonistas. A sus sesenta años, Richard Gere interpreta a Robert Miller, un implacable hombre de negocios sin escrúpulos, que se ha hecho a sí mismo y que inesperadamente descubre cómo todo lo que ha construido a su alrededor empieza a desmoronarse. Peor aún, por primera vez en su vida, las decisiones que va tomando para evitar el naufragio resultan bastante menos eficaces de lo que siempre habían resultado. A un hombre como él, eso, por supuesto, le irrita y le confunde, aunque se obliga a seguir confiando, como ha hecho siempre, en su probada capacidad para salir victorioso a pesar de las dificultades.

El filme nos presenta a Miller el día de su cumpleaños, cuando regresa a casa en su avión privado, junto a sus asesores, de la fallida firma de venta de la gran empresa que ha creado durante toda su vida. Se encuentra frustrado, a la vez que empieza a sentirse preocupado porque el comprador, otro tiburón de su misma especie, no se presenta a las reuniones y está dando largas injustificadas a la operación. El problema es que para el protagonista, la firma no puede dilatarse demasiado porque ha tenido que recurrir a fondos prestados por otro tiburón que le exige su devolución inmediata, para tapar fraudulentamente el agujero que hay en la contabilidad con el objeto de que la compañía salga indemne de todas las auditorías externas que se están llevando a cabo. Ni siquiera la hija de Miller, Brooke, a quien interpreta Brit Marling, y que trabaja para su padre sabe de la existencia del fraude, hasta que empieza a descubrir cifras que no cuadran y se sorprende por la decisión de su padre de vender la empresa a pesar de los magníficos resultados conseguidos en los últimos ejercicios.

Miller no tiene más remedio que intentar convencer a su suspicaz hija de que la razón de la venta radica únicamente en que se está haciendo viejo y quiere pasar más tiempo con su familia, especialmente con su esposa, a quien da vida la siempre convincente Susan Sarandon con una interpretación que no logra contenerse dentro del encorsetado y árido guión y, por fortuna, deja ver lo mejor de sus cualidades como actriz. Porque, a pesar de que el papel de la esposa que interpreta sea el que menos valor tiene en la primera hora del metraje, luego Sarandon encuentra la posibilidad de dejarse ver y, sin duda, la aprovecha. Mucho mejor, por supuesto, que su rival en la cinta: la joven y bohemia amante de Miller a quien da vida una empalagosa Laetitia Casta, el personaje que ayuda a complicar aún más la vida del amoral Miller hasta que todo parece saltar por los aires. ¿O al final no salta? El primer largometraje de Jarecki opta por uno de esos finales abiertos con los que, por lo general, el público nunca se muestra demasiado conforme.

TEMAS RELACIONADOS: