América

“En 14 años, la oposición nunca ha sido tan dura con Chávez como ahora”

Max Römer, analista y asesor político

Martes 09 de octubre de 2012
La reelección del presidente venezolano Hugo Chávez en los comicios de este domingo ha abierto la "caja de los truenos" sobre el destino democrático del país suramericano, que se comprometió seis años más con la “revolución bolivariana”. El Imparcial entrevistó al analista y asesor político Max Römer, exdirector de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela y uno de los hombres que estuvieron detrás de la campaña de Henrique Capriles para la Gobernación del Estado Miranda en 2008.

El Imparcial: ¿Qué implicaciones para la democracia venezolana y para América Latina tiene la tercera reelección del presidente Hugo Chávez?

Max Römer: Para la democracia venezolana es verse ante el riesgo de una mayor radicalización del “socialismo del siglo XXI” que confinaría a Chávez aún más en el poder. Mientras que para la América Latina “chavista”, aquella conformada por Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y el resto de los países de la Alianza Bolivariana o ALBA; esta victoria electoral no es más que la continuidad del suministro del crudo a precios preferenciales y el mantenimiento del entramado ideológico en la región.

EI: ¿Cuál es la situación de la oposición venezolana tras los resultados de las presidenciales de este domingo?

M.R: En estas elecciones la oposición venezolana ha ganado muchísimo. Henrique Capriles obtuvo más de 6 millones de votos, el 44,24% del electorado, casi la mitad del país, por lo que a diferencia de los pasados comicios de 2006, más que derrotada salió fortalecida.

La popularidad de la oposición al frente de Capriles se ha consolidado no sólo dentro de Venezuela, si no dentro de esa coalición llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Hay que tomar en cuenta que se enfrentó a un rival muy fuerte que lleva 14 años en el poder y con la ventaja de que dispone de los recursos del Estado. La MUD tiene rostro desde hace apenas ocho meses y si en este breve período de tiempo ha logrado sumar más del 40% de los apoyos, ahora más que nunca la oposición no puede desmayarse.

EI: ¿A qué retos se enfrenta la oposición de cara a este tercer mandato?

M.R: Lo principal es que la oposición debe permanecer unida. La MUD no puede desmantelarse, por lo que la figura de Capriles y del secretario ejecutivo de la coalición, Ramón Guillermo Aveledo son fundamentales para mantener esa cohesión.

Lo oposición tiene ante sí dos elecciones claves para desteñir el mapa chavista. El 16 de diciembre son las elecciones regionales y el 14 de abril de 2013 las municipales, así que la MUD se encuentra ante una oportunidad muy valiosa para imponer un equilibrio de fuerzas en el país.

Esos 6 millones de votos han hecho de la Unidad una plataforma tan fuerte como el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Todos estos factores no se pueden desperdiciar, ya que en 14 años la oposición nunca ha estado tan dura para Chávez como ahora, así que tiene mucho trabajo por hacer.

EI: Es decir, hay Henrique Capriles para rato...

M.R: Él dejó claro en su discurso del domingo tras conocerse los resultados, que no abandona e insistió que la oposición no está derrotada. Por eso es necesario que los venezolanos se sienten a hacer una reflexión y un ejercicio de conciencia. Si Capriles ha sido capaz de regalar sus zapatos recorriendo a pie todo el país, y proteger del sol a millones de venezolanos con una gorra, es hora de que los venezolanos se pongan “esos” zapatos y se coloquen la gorra, para seguir trabajando en ese proyecto de país por el cual votaron. El opositor tiene que saber que no todo esta perdido.

EI: ¿Por cuanto la MUD debería mantener la estrategia de Capriles de cara a los comicios de diciembre?

M.R: Debe hacerlo. Tiene que haber un sólo candidato por región y continuar desgastando zapatos con el “puerta a puerta” y el en “casa en casa”. Lo mismo debe aplicarse en las municipales de abril.

EI: ¿Cómo ve al presidente Chávez en comparación con el 98 y el 2006?

M.R: Cansado. La enfermedad que aparentemente sufre lo ha desgastado, aunque la ausencia de un parte médico y todo el misterio que ha girado entorno al cáncer que presuntamente padece me ha generado dudas, a parte de que en esta campaña se le ha visto bailar, cantar y dar discursos bajo la lluvia.

EI: Pero en esta ocasión Chávez no ha tenido tantos baños de masas como en elecciones anteriores...

M.R: Es que Chávez siempre está allí. Es omnipresente en sus cadenas, en las vallas en donde se promocionan las misiones, en la inauguración de un hipermercado popular, por lo que su presencia en esta campaña no era tan necesaria como en los comicios del 98 y 2006. Me acuerdo cuando fue electo por primera vez, recorrió todo el país como hizo Capriles...

Ahora que tiene una imagen consolidada, instó a que figuras de su entorno fueran partícipes de esta campaña electoral, en cierta forma para medir la lealtad de aquellos que le rodea y evaluar quiénes podrían ser sus “delfines”.

EI: Este lunes la agencia calificadora Fitch Ratings, así como la consultora Datanálisis, apuntaron a que Chávez se enfrenta próximamente a una devaluación del bolívar y al profundo déficit fiscal que sufre Venezuela ¿Se asoman medidas impopulares en el horizonte?

M.R: Sí, medidas que no le van a gustar al pueblo, por lo que se debe estar atento a los pasos del gobierno, ya que cualquier desliz de Chávez es una oportunidad para la oposición.

EI: ¿Cree que estas elecciones son un antes y un después en la política venezolana?

M.R: Por supuesto, tanto por el nuevo liderazgo que ha emergido en el país en tiempos del chavismo, como por el auge del movimiento estudiantil venezolano, que ha sido una pieza clave en el éxito de la actual oposición venezolana y que recuerda mucho a la famosa “Generación del 28” que se enfrentó al régimen de Juan Vicente Gómez.

EI:¿Entonces ha llegado la hora de que la oposición se divierta oponiéndose a Chávez?

M.R: Efectivamente pero no con banderitas y cantos como en el 2002. La oposición debe abrir y dominar el debate social, y aprovechar estos seis años para ganar espacios políticos y cumplir su función de incomodar a los que llevan 14 años en el poder.

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