Opinión

Hollande a la hora de la verdad

Viernes 12 de octubre de 2012
Las medidas que está tomando en Francia el socialista François Hollande ponen de relieve que, a la hora de la verdad, el margen de maniobra de un mandatario europeo en materia económica es más estrecho de lo que proclama cuando está en la oposición. El nuevo presidente francés acaba de lograr que la Asamblea Nacional ratifique el Tratado Europeo de Estabilidad, concebido por Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, para equilibrar la balanza fiscal de los países europeos y suprimir los desproporcionados déficit que están en la raíz de la actual crisis.

En la oposición y durante la campaña electoral, Hollande denunció el Tratado de Estabilidad y los recortes que éste traía consigo como si fuese una receta ideológica de los partidos de centroderecha, y opuso a la política de austeridad una alternativa política de crecimiento, como si se tratase de una disyuntiva irreconciliable. Ahora, una vez tomadas as riendas de la economía gala y enfrentado a la responsabilidad de las cuentas públicas reales, ha tenido que comenzar por aplicar los recortes y la austeridad que hace poco denostaba. Así, ya desde esta misma sección, en el editorial Atenas y el espejismo de Hollande señalamos este previsible giro.

No es de extrañar que en sus propias filas hayan surgido voces discordantes y que la votación del Tratado Europeo de Estabilidad haya sido comulgar con ruedas de molino para gran parte de los suyos, hasta el punto de que el 10 % de sus propios escaños votó en contra. Como era previsible, a la izquierda de Hollande, fuera del poder, las reacciones han sido más drásticas, incluyendo movilizaciones de sindicalistas y comunistas y acusaciones del Frente de Izquierda de haber cometido un crimen contra el pueblo y la democracia. Palabras muy gruesas que se escuchan a menudo en boca de quienes no tienen la responsabilidad de administrar ni rendir cuentas y para quienes esa demagogia desestabilizadora les permite pescar en río revuelto. Otra sería su actitud de enfrentarse a la gestión de la crisis.

El pacto de austeridad que ha impuesto el nuevo inquilino de El Eliseo supondrá reducir el déficit público francés a un 3 % para el año próximo, para el cual prepara los presupuesto generales más severos en muchas décadas. François Hollande acaba de descubrir que su objetivo de crecimiento pasa por recortes y estabilidad fiscal, o quizá ya lo sabía de antemano pero las estrategias de oposición y el electoralismo simplemente no le aconsejaron reconocerlo públicamente.

En este sentido, la sintonía mostrada entre España y Francia en la recién concluida visita de Mariano Rajoy a El Eliseo evidencia que las diferencias ideológicas entre el centroderecha y el socialismo europeos no constituyen brechas insalvables que impidan acuerdos de fondo sobre las cuestiones estratégicas para salir de la crisis.

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