Crónica Económica

El Nobel para la economía de la media naranja

Crónica económica

Lunes 15 de octubre de 2012
Las ideas que han llevado a estos dos profesores a obtener el Nobel se originaron hace 50 años. Fueron expresadas por Shapley y por David Gate en 1962. Gate no ha recibido el galardón porque su salud no le ha permitido hacerlo. Ambos escribieron un artículo, en el que se planteaban cómo podían poner en común las preferencias de quienes, por ejemplo, quieren elegir una universidad, con las ofertas de plazas que hacen estas instituciones. Los autores observaron que, por lo general, se obtenían resultados que no son los más adecuados para una y otra parte. Y propusieron una fórmula para mejorar eso.

Se trata de un conjunto de procedimientos (un algoritmo) que ofrece una solución satisfactoria a ese problema. Ellos lo llamaron algoritmo de la aceptación postergada. ¿En qué consiste? Para el caso de las universidades, los anhelantes estudiantes exponen cuáles son sus preferencias sobre las universidades que desean. Entonces, éstas no eligen directamente a los alumnos que quieren, sino que comienzan por rechazar a los que no consideran aptos. Estos alumnos, los rechazados, pueden seguir optando a las opciones que les quedan. O, si también son rechazados, pueden ser repescados en rondas sucesivas. La ventaja que tiene este modelo, tal como demostraron Gate y Shapely en su artículo, es que no se daría la situación en la que un estudiante tuviese una preferencia mejor que la que ha logrado, y en la que le hubieran aceptado. Es decir, que dentro de las opciones reales que tenía, logra aquélla que más concuerda con sus preferencias.

Como dice un perfil de Al Roth, el otro economista galardonado, publicado por la revista Forbes, hubiera sido bueno que el propio Roth se beneficiase de este esquema. Fue expulsado del instituto (high school) Martin van Buren. A ese instituto le pusieron el nombre del que probablemente fue el mejor presidente de los Estados Unidos de la historia; un demócrata neoyorkino al que le tocó lidiar con una crisis tan dura como la actual. Pero por la razón que sea, Al Roth no se sentía motivado para estudiar. No era falta de capacidad, como lo demuestra el hecho de que se graduó en ingeniería en la Universidad de Columbia (Nueva York), y luego se doctoró en Standford (California).

Roth, que ha publicado varios estudios científicos dentro de la disciplina de la teoría de juegos, pasó, digamos, a la acción, intentando aplicar estos hallazgos a la vida real. Los colegios en Nueva York o la donación de riñones son dos ejemplos de los ámbitos en los que Al Roth ha aplicado este algoritmo, al parecer con un notable éxito. Algún discípulo lo ha llevado a la búsqueda de parejas entre hombres y mujeres, un ejemplo que viene en el artículo seminal de Gate y Shapely. Es la economía de la media naranja.

El análisis económico en ocasiones tiene esa veta eminentemente práctica. Mas hasta cierto punto es normal que genere cierta resistencia, o incredulidad. Un caso conspicuo es el del artículo del eximio economista Julian Simon, escrito en 1968, en el que propuso solucionar el problema del overbooking de los aviones por medio de subastas. Milton Friedman rechazó la idea. Pensó que las compañías ya habrían probado esa fórmula, tan efectiva y sencilla, y la habrían rechazado por impráctica. Pero no era así, realmente. Y el artículo de Simon motivó que las compañías empezasen a recalar en las subastas, con éxito. El caso del algoritmo de las aceptaciones postergadas, a pesar de tener un nombre tan poco atractivo, es parecido.

TEMAS RELACIONADOS: