Opinión

CEAPA y mala educación

Martes 16 de octubre de 2012
El mismo día que empezaba la huelga en secundaria apoyada por la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres -CEAPA- se conocían los datos de fracaso escolar: los más altos de Europa. Por si esto fuera poco, uno de cada tres jóvenes abandona los estudios antes de acabar secundaria, aspecto que se refleja en el alarmante índice de paro juvenil, por encima del cincuenta por ciento. Así las cosas, es un hecho que algo no funciona en la educación española.

Una educación en cuyo sector público ha habido que hacer más de un ajuste fruto, por un lado, de la actual crisis económica y, por otro, de la calamitosa gestión anterior. Y una educación que, a tenor de los últimos datos, suspende. Cuando el ministro Wert habló de impulsar nuevamente valores como el mérito o el esfuerzo, la izquierda educativa –la de ahora, porque la de Pablo Iglesias hubiera aplaudido- se le echó encima. Las movilizaciones no han cesado desde entonces, dando en este momento una nueva y sorprendente vuelta de tuerca.

Cuesta entender cómo una asociación de padres puede apoyar una huelga por la que sus hijos van a perder días de clase. Máxime si dicha huelga es auspiciada por organizaciones radicales como el Sindicato de Estudiantes, cuyos líderes -ya talluditos, por cierto- no han vacilado en sacar a preadolescentes a la calle para lanzar sus soflamas. Quizá el hecho de que la CEAPA haya visto disminuida ostensiblemente la subvención que recibía del Estado puede arrojar algo de luz al asunto, aunque no acaba de aclarar el porqué de una huelga teledirigida.

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