Opinión

Irán y la propaganda de ETA

Ricardo Ruiz de la Serna | Sábado 20 de octubre de 2012
La República Islámica de Irán viene desplegando desde hace años un formidable esfuerzo propagandístico tanto en África como en Europa e Hispanoamérica. La versión chií del Islam se difunde gracias a los materiales de las universidades islámicas y a los programas para jóvenes líderes que desde Caracas a Nairobi viajan a Teherán y Qom para recibir entrenamiento en liderazgo y otras habilidades directivas. Por otra parte, los canales de radio y televisión por satélite propagan un mensaje de resistencia a la globalización, victimismo y defensa de los pobres: los ayatollahs, el chavismo y los Asad como última barrera frente al Imperio. Hispan TV es la cadena de televisión dirigida especialmente al público hispano. Con ella, el régimen trata de romper la imagen de creciente aislamiento que sufre desde el descubrimiento de su programa nuclear y la elusión del control por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y la represión despiadada de la oposición. La BBC ha denunciado la interferencia deliberada de sus señales y los ataques informáticos contra el servicio en persa que emite a Irán. La Deustche Welle ha condenado las interrupciones deliberadas como ataques a la libertad de expresión. A fin de mantenerse en el poder, los ayatollahs utilizan la censura contra los medios de comunicación extranjeros y exigen libertad de empresa y de expresión para los suyos mientras socavan la legitimidad de las democracias y rehabilitan su imagen.

Sin embargo, esta semana, la República Islámica de Irán ha sufrido una derrota.

Los proveedores de servicios de satélite Eutelsat y Arqiva han interrumpido las emisiones de 19 canales iraníes coincidiendo con la semana en que la Unión Europea ha aprobado nuevas sanciones contra el régimen iraní en finanzas, transportes, comercio y energía. La reacción iraní no se ha hecho esperar. El jefe del Servicio Exterior de la Radio y la Televisión de Irán (IRIB), Mohamad Sarafraz ha culpado a Eutelsat y ha calificado su decisión de “inmoral y no profesional”. Entre los canales afectados están PressTV, Al-Alam, Jame-e-Jam 1 y 2, Sahar 1 y 2, la Cadena de Noticias de la República Islámica de Irán (IRINN, por sus siglas en inglés), Quran TV y Al-Kosar. El régimen no duda en hablar de “guerra mediática contra Irán”.
El problema de fondo es que la propaganda iraní necesita de los satélites europeos para llegar a sus públicos objetivos. En lo que se refiere a España, la empresa Hispasat, a través del satélite Hispasat 1E, permite las emisiones para América de Hispán TV, el terminal propagandístico del régimen para los hispanoamericanos. Para que se hagan una idea de los contenidos, han emitido un documental tan favorable para Bildu y sus amigos que lo han titulado “La nueva izquierda abertzale” promocionando el mito de Euskal Herria y a líderes radicales como Martín Garitano. Por supuesto, no falta la mirada simpática hacia ETA y sus asesinos en nombre de cualquier cosa.

La decisión de Eutelsat ha tenido como referente el refuerzo de las sanciones contra Irán. Es evidente que no caben complicidades con un régimen que viola los derechos humanos e incita al odio contra las democracias. Es inexplicable cómo una empresa en la que participa el sector público español continúa contribuyendo a la difusión de un mensaje que ataca directamente el interés nacional de España, atenta contra los derechos humanos y da alas a Bildu y sus amigos en la escena internacional.

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