Los Lunes de El Imparcial

Elizabeth Taylor: Angel

RESEÑA

Domingo 21 de octubre de 2012
Elizabeth Taylor: Angel. Traducción de Jesús Zulaika. Anagrama. Barcelona, 2012. 311 páginas. 18,90 €

Sueños, anhelos, metas en la vida, etc. A lo largo de nuestra experiencia vital todos vamos buscando una tras otra posibles metas que nos fijamos y tratamos de alcanzar, con la sana intención inicial de que ese reto, aunque sea complejo, pueda llegar a verse realizado, con la consecuente satisfacción personal. Pero en numerosas ocasiones puede que no lo consigamos, con la irremediable decepción personal y el mal sabor de boca que dejan ese tipo de derrotas. En este caso, nos encontramos con la joven Angelica, con una mente que atesora una imaginación desmedida y que, a pesar de su realidad humilde, rozando los estratos más bajos de la sociedad, logra vender una serie de irrealidades. Así, debido a su maestría en el arte del engaño verbal, consigue que sus compañeras de clase sientan como si cada vez que Angelica abriese la boca, les trasladase a un universo soñado y alejado de la realidad de sus vidas, pensando que ella había sido en algún momento parte integrante de esa fantasía.

Está claro que el mayor provecho que puede esta joven sacar a su brillante imaginación es la literatura. Finalmente, su excelente habilidad a la hora de escribir para los demás y hacer que el lector viaje a la irrealidad como hacían sus compañeras de clase, la acaban convirtiendo en una escritora de enorme éxito literario, con la correspondiente repercusión a nivel pecuniario. Al final, todas esas fantasías que había tenido de pequeña estaban al alcance de la mano debido a la riqueza que acumula.

Elizabeth Taylor nos acerca a todos los personajes de esta novela de tal manera que consigue hacerlos casi como viejos conocidos del lector. Una escritora que con este libro alcanzó una distinción tan relevante como es ser considerado por el British Book Marketing Council, una de las trece mejores novelas escritas en lengua inglesa desde la Segunda Guerra Mundial. A nadie se le puede escapar que una distinción de esta categoría no se alcanza ni desde la mediocridad, ni desde la generalidad. La ingente producción literaria inglesa hace que convertirse en un referente de la misma sea todo un reconocimiento a la maestría en el uso de la palabra, en la capacidad de generar empatía del lector con los personajes, lo que es una clara muestra de las habilidades literarias de quien escribe.

En Angel veremos los claroscuros de los libros, cómo las historias que en ellos se cuentan o se leen pueden acabar afectando a quien lo realiza. No es que se encuentre una cara oculta y oscura del noble arte de escribir, sino que, en el caso particular de la protagonista, la literatura le da lo bueno y también lo malo. Peldaño a peldaño vamos a ascender por la escalera de su existencia. Tropiezos y aciertos, nuevamente la vida en estado puro. Pero con el toque de distinción que aquí se encuentra en ese telón de fondo que es la producción literaria, el generar historias o describir escenas, de tal modo que siempre participen los lectores.

Por Jorge Pato García

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