KPMG ha publicado
un informe sobre la evolución de los impuestos en todo el mundo. Es importante, porque KPMG es una consultora conocida en todo el mundo, y todos los inversores y expertos en fiscalidad internacional tendrán muy en cuenta las conclusiones de este informe. Y dejan a España en una situación muy comprometida.
Según recuerda el informe, “a partir de enero de 2012, el “gravamen complementario” de España tiene por objetivo contribuir a abordar el déficit público del país. El impuesto se aplica a todos los contribuyentes y varía del 0,75 por ciento al 7 por ciento en función de la renta del contribuyente. Esta medida implica efectivamente que el tipo impositivo para contribuyentes con ingresos superiores a 300.000 euros ha aumentado del 45 por ciento al 52 por ciento”. Es, efectivamente, una subida de siete puntos en el gravamen más alto.
Hay otros dos países que han seguido una política comparable a la de España: “Egipto ha introducido un nuevo tramo impositivo del 25 por ciento dirigido a los contribuyentes de renta muy elevada y Zimbabue ha aumentado su tipo marginal en más de 10 puntos, por lo que vuelve a situarse en los niveles de 2008”. En Egipto el tramo máximo era del 20 por ciento, por lo que ha subido cinco puntos, dos menos que en España. Y en Zimbabwe el tramo máximo pasa del 36,1 por ciento al 46,4 por ciento.
En esa carrera hacia el infierno fiscal (no existen los paraísos fiscales sino por comparación), España ha llegado a tener el cuarto IRPF más alto del mundo. El número uno es Aruba, una isla de las Antillas menores formalmente dependiente de los Países Bajos volcada hacia el turismo, con un IRPF que se lleva el 59 por ciento de la renta, a partir de cierto nivel. Le siguen Suecia, con el 56 por ciento y Dinamarca, con un tipo marginal máximo del 55,4. Compartiendo ex equo el cuarto puesto, Holanda y España, con el 52 por ciento. Austria, Bélgica, Japón, Senegal y el Reino Unido, aunque ocupan los siguientes cinco puestos, por lo menos no se llevan más de la mitad de la renta, y se quedan en el 50 por ciento.
Es un caso peculiar el de Cataluña. Parte del IRPF está cedido a las Comunidades Autónomas. El gobierno del tripartito, liderado por José Montilla, situó a Cataluña en 2010 como número uno de España en el tipo máximo del IRPF. Allí las rentas más altas tributan al 56 por ciento. Sólo en Suecia (56,6 por ciento) y en Aruba (59), como hemos visto, se pagan más impuestos por la renta.