Este sábado regresa a la Liga BBVA el derbi gallego por excelencia, uno de los enfrentamientos con sabor especial del campeonato nacional. Celta de Vigo y Deportivo de la Coruña no se medían en la élite del balompié español desde 2007. Lejos quedan ya los partidos en los que vigueses y coruñeses se disputaban las plazas de Champions League, pero, tras subir a Primera este año, ambos equipos vuelven para representar el balompié galaico con fuerza.
El
19 de mayo de 2000 permanece en la memoria del deporte español como la cúspide de fútbol gallego, la culminación de un proceso de crecimiento que mantuvo a sus dos clubes más potentes en la pugna por los títulos nacionales durante una década. Aquel domingo, el
Deportivo de la Coruña ganó al Espanyol en Riazor y se proclamó campeón de Liga por primera vez en la historia. El éxito que no consiguió alcanzar el “Super Depor” de
Bebeto en los 90, llegaba de la mano del pichichi holandés
Makaay, el artista brasileño
Djalminha y el corazón del canterano
Fran.
En aquel lapso de éxito, el derbi de la Rianxeira -canción representantiva de la cultura gallega que actúa de banda sonora en las gradas de Riazor y Balaídos cuando hay fútbol de primer nivel- se aseguró un hueco entre los partidos más apasionantes de Europa. Merece mención el recuerdo de los duelos de futbolistas brillantes como
Mostovoi, Mazinho, Karpin, Revivo o Makelele -por el bando celtiña- y
Djalminha, Rivaldo, Mauro Silva, Valerón o Diego Tristán –defendiendo los intereses coruñeses-. La atmósfera que generaban aquellos partidos, cuando los clubes protagonizaban gestas europeas y plantaban cara a Real Madrid y Barcelona, todavía se recuerda.
Pero el
descenso del Celta a Segunda División en 2007 y la debacle posterior del Deportivo en 2011, cortó la inercia de derbis seguidos para trasladar el enfrentamiento a la Liga Adelante la pasada temporada, con plantillas adecuadas a la categoría y dos victorias coruñesas que todavía escuecen en Balaídos. Al final de año, Depor y Celta concluyeron en primera y segunda posición de la división de plata española y anunciaron que,
tras cuatro años de ausencia, el derbi gallego volvía a la élite del balompié nacional.La estricta actualidad señala que el Celta - Depor de este sábado
(20:00/Canal+Liga) enfrenta a dos equipos con situaciones antagónicas. Los vigueses se mantienen en una posición cómoda tras un arranque de temporada firme. Además, se han mostrado como uno de los equipos más feroces en su coliseo. El
Deportivo, por su parte, recuperó la sonrisa la pasada jornada pese a perder en casa ante el Barcelona por cuatro goles a cinco. Pero
permanece en las posiciones de descenso directo al cosechar solo ocho puntos en ocho partidos y una derrota ante el rival por antonomasia complicaría el primer tercio de ejercicio a los pupilos de
José Luis Oltra de manera definitiva.
En lo relativo al terreno de juego, el estilo ofensivo vigués se mide al orden coruñés. La velocidad y clase de jugadores como
Iago Aspas, Augusto Fernández y Krohn Dehli se enfrentan al oficio y seriedad de
Riki, Valerón o Marchena. Los actores han cambiado pero la esencia del derbi se mantiene intacta. Con un estadio lleno hasta la bandera como escenario, los gigantes del balompié gallego salen a escena rememorando el sabor de la pasada década aunque los objetivos actuales disten mucho de los equipos entrenados por
Javier Irureta y Víctor Fernández. Los
equipos construidos sobre las urgencias de la crisis económica -la cesión y la cantera han sido las armas preferidas en el diseño de ambas plantillas- pelean ahora por sobrevivir en la Liga BBVA. Los recuerdos del pasado en entremezclan con los de la pasada temporada en la Liga Adelante en este
duelo de estilos, de filosofías en la gestión de un club de fútbol y de ciudades. La seguridad en casa de los vigueses ante el vacío de triunfos a domicilio que sufren los coruñeses desde que regresaron a Primera.
Galicia vuelve a protagonizar una jornada de la Liga BBVA cuatro años más tarde.