En la FRONTERA
Domingo 28 de octubre de 2012
Estas palabras pronunciadas por el Papa durante la homilía de la Santa Misa que se ha celebrado esta mañana en la Basílica de San Pedro, han puesto el punto final a los trabajos del Sínodo de Obispos. Una reunión en la que 262 prelados de todo el mundo han abordado los temas más candentes, no solo de la Iglesia, sino de la vida internacional. Por eso, Benedicto XVI ha dicho hoy que “el amor única palabra capaz de romper el círculo vicioso de la venganza, del odio, de la violencia. De un corazón purificado, en paz con Dios y con el prójimo, pueden nacer propósitos e iniciativas de paz a nivel local, nacional e internacional. A esta obra, a cuya realización está llamada toda la comunidad internacional, los cristianos, ciudadanos de pleno derecho, pueden y deben dar su contribución con el espíritu de las bienaventuranzas, convirtiéndose así en constructores de paz y en apóstoles de reconciliación para el beneficio de toda la sociedad”.
El Pontífice ha querido, seguro, que su homilía resonara en los oídos de muchos gobernantes que miran para otro lado, como sucede con el conflicto de Siria, donde miles de personas han muerto, o en otros lugares de Oriente Medio donde también centenares de cristianos han sido martirizados por defender la FE. Por eso el Papa ha insistido en que “nunca debemos resignarnos a la falta de paz. La paz es posible. La paz es urgente. La paz es la condición indispensable para una vida digna de la persona humana y de la sociedad. Oremos por la paz en Oriente Medio, esforzándonos para que este don de Dios ofrecido a los hombres de buena voluntad se difunda por el mundo entero”. Y además el Santo Padre recordando a los cristianos que han perdido la vida ha hecho un llamamiento para que se amplíe el espacio de la libertad religiosa en esos países que “es una exigencia para garantizar a todos los que pertenecen a las distintas comunidades religiosas la verdadera libertad de vivir y profesar su fe”.
Esta Asamblea Sinodal no podía acabar de mejor manera. La llamada a la Nueva Evangelización y el compromiso de todos los cristianos a la búsqueda de la paz nos invita en este Año de la Fe, que acaba de comenzar, a reflexionar seriamente sobre estos temas.
Ahora los padres sinodales volverán a sus diócesis y través de cartas pastorales u otros documentos harán llegar a sus fieles las discusiones y los acuerdos adoptados en Roma, pues como dijo hace unos días el cardenal Cañizares, “el gran reto del sínodo es hacer revivir la presencia de Dios, la necesidad de Dios en el hombre y de manera especial que la Iglesia ser testigo de la presencia de Dios. Es necesario anunciar el reino del Señor para contraponerse a lasecularización y la Iglesia tiene que ser testigo".
Mientras, en el Vaticano, una vez clausurado el Sínodo comienzan los trabajos para el próximo consistorio, el 24 de noviembre, en el que se crearán seis nuevos cardenales, como anunció el Papa en días pasados. Seis nuevos purpurados-atención ningún italiano-que podrían participar en un próximo Cónclave:JAMES MICHAEL HARVEY, prefecto de la Casa pontificia; BÉCHARA BOUTROS RAÏ, O.M.M., patriarca de Antioquía de los maronitas de El Líbano; BASELIOS CLEEMIS THOTTUNKAL, arzobispo mayor de Trivandrum de los siro-malankares de India; JOHN OLORUNFEMI ONAIYEKAN, arzobispo de Abuja de Nigeria; RUBÉN SALAZAR GÓMEZ, arzobispo de Bogotá de Colombia y LUIS ANTONIO TAGLE, arzobispo de Manila de Filipinas.
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